La denuncia fue hecha por un equipo de la Oficina del Comisionado Penitenciario Parlamentario, después de haber visitado la Unidad Nro. 5 de la Cárcel de Mujeres, recorriendo los sectores más problemáticos. En ese piso que se conoce en la jerga como quinto nivel, 24 presas no cuentan con condiciones dignas. Muchas estaban hacinadas, con cortes de luz,vidrios rotos y paredes perforadas, no tenían agua disponible y ni siquiera contaba con baños propios.
Persisten problemas higiénicos como el mal olor y las dificultades para reponer el agua y para su saneamiento y limpieza, señalándose además la presencia de ratas en varios sectores.
Tras aquella visita, el comisionado realizó una serie de recomendaciones a las autoridades de la cárcel que incluía fortalecer el área técnica especial con programas de actuación en los sectores vulnerables y capacitar a los funcionarios en detección y control en casos problemáticos por patologías de salud mental. Se propuso clarificar el sistema de sanciones y medidas para prevenir conflictos y “abusos”. Se recomendó establecer un sistema formal de seguimiento de las solicitudes de presas, que decían no tener respuesta a sus escritos. Al vivir en estas condiciones, incluso hubo quienes dijeron no querer recibir visitas.