En el marco de la Semana de la Lactancia Materna los equipos de salud han previsto diversas charlas vinculadas a esta temática y a una alimentación responsable por parte de las futuras madres o de quienes ya están amamantando.
La nutricionista Yanina Mondada señaló que “nosotros insistimos en que la lactancia materna es el primer paso de una alimentación saludable. Una vida se define en 33 meses, o sea los nueve meses de embarazo y los dos primeros años de vida. De acuerdo a cómo alimentemos a ese chico marcará cómo será el hombre del futuro y por ello este año el lema de la Semana de la Lactancia está desarrollado en base a los proyectos sustentables, apreciando cómo esto influye en el desarrollo de un país. Esto tiene mucho que ver, aunque muchos piensen que no es así, porque la materia prima de una nación es su gente y debemos formar buenas personas, saludables, desde que están en la panza de su mamá. Es en esos nueve meses de embarazo donde se fija el sistema nervioso y si logramos una buena formación, sin dudas que en el futuro no vamos a tener mayores inconvenientes.
A las futuras madres siempre se les dice que cuando preparan un plato de comida deben tener en cuenta los nutrientes, como así también aquellas que están amamantando.
Los neuropediatras insisten en cero alcohol durante el embarazo y la lactancia, porque esto afecta el sistema neurológico del niño.
En cuanto a la alimentación, las madres deben ceñirse lo más posible en realizar las cuatro comidas, un buen desayuno, incorporar los lácteos en las cantidades adecuadas, que son entre dos y tres vasos durante el embarazo y la lactancia, porque es el calcio que el pequeño recibe para la formación de sus huesos.
Deben también tener un buen aporte de frutas y verduras, disminuir la sal, lo que evita complicaciones en el embarazo y que el niño en sus primeros años de vida tenga apetencia por la sal, porque los alimentos ya la tienen incorporada.
Como siempre decimos, hasta los seis meses el niño debe recibir pecho en forma exclusiva y hasta los dos años continuar amamantando en caso que se pueda, aunque el chico ya está consumiendo otros alimentos.