En la misma se expresa que la cooperativa “es una forma de organización social que se da un grupo de gente para lograr el objetivo material de obtener una vivienda permanente, con la característica particular de que la cooperativa está cimentada en la igualdad y la solidaridad.
La fuerza del grupo para construir las casas de la cooperativa en tan poco tiempo como lo hacemos, nos ha motivado para buscar soluciones en ámbitos más amplios como levantar guarderías, escuelas, policlínicas, bibliotecas y desarrollar en los barrios actividades que hacen a la vida integral del ser humano.
La igualdad y la solidaridad son sus cimientos, pero hay que edificar sobre ellos. El grupo cooperativo no es una burbuja de la sociedad, está afectado igual que ella por todas las circunstancias en que vive: la pobreza, el desempleo, el multi empleo y la permanente subordinación a jefes y patrones, la frustración parece ser un denominador común de nuestras vidas.
Hoy, no solo en nuestro país, en todo el mundo, la sociedad se ve afectada por la violencia, es decir la resolución de los conflictos por la vía rápida aplicando la ley del más fuerte. La violencia en el interior de la familia es un enemigo que hace daño a sí misma y a la comunidad.
Muchas veces se discute que no solo hay violencia “contra la mujer” argumentando que también hay violencia doméstica “contra el hombre”.
Pero la estadística de los organismos internacionales indica que la violencia doméstica “contra la mujer” es extremadamente más alta que la violencia doméstica “contra el hombre”. En nuestro país la prueba más contundente la aporta el Ministerio del Interior que indica que en 2015 el 76,7% de los asesinatos por violencia doméstica fueron mujeres y el 23,3% hombres. En 2014 murieron por esta causa 49 mujeres y en 2015 fueron 45 (44% realizados por su pareja o ex pareja).
Es decir, la violencia doméstica es violencia de género. Este es un problema de todas las personas que integran la cooperativa, grandes y chicas, viejas y jóvenes, hombres y mujeres, es un problema público, no privado.
Desde hace un tiempo FUCVAM está preocupada porque la violencia, llamada doméstica y en particular la de género, ha empezado a hacerse visible en algunas cooperativas y lo reveló en la Asamblea Nacional de abril de 2015, en octubre de ese mismo año la Asamblea Nacional de Desarrollo lo trabajó en un taller específico que luego se amplió en el Encuentro Nacional de Mujeres de marzo de 2016. De él surge la necesidad de aclarar conceptos y establecer procedimientos. No tomaremos en este caso la violencia doméstica referida a niños, niñas y adolescentes, sino específicamente la que se dirige a la mujer.
Por último, esta guía o protocolo es producto de las resoluciones de nuestra 3ra. Asamblea Nacional de Desarrollo Social y Fomento Cooperativo realizada en octubre de 2015, y de las propuestas del taller
de Equidad y Género que trabajó en la misma. Contamos con el apoyo de trabajos específicos de protocolos realizados con anterioridad por Inmujeres-Mides y Secretaría de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo.