Aunque los usuarios saben y OSE también, que una persona que paga habitualmente $ 300 no puede generar más de $ 98.000, igualmente encontró una solución por el camino del medio y le ofreció al cliente "rebajarle la cuenta".
Ahora le llegó una factura por $ 36.589.
Algo parecido había pasado en Fray Bentos tiempo atrás y sigue originándose cada vez que por alguna razón los consumidores se encuentran con semejante sorpresa.
El argumento de OSE es que su responsabilidad está hasta el contador y que lo que ocurre desde el contador hacia adentro, es problema del cliente. Sin embargo hay otra razón, la del criterio, ya que jamás por más que se lo proponga, un usuario puede pasar a gastar cifras siderales.
No hay hasta ahora ningún mecanismo que ampare al consumidor y ante la amenaza de corte, la única alternativa es la del pago en cuotas.
Ahora la Jueza Cardoso dijo que la Administración no podrá cortar el agua potable aunque podrá recurrir a otras vías si quiere satisfacer cualquier crédito que tuviera contra el deudor.
En el caso de esta sentencia, la usuaria recibió una factura por $ 12.347 y pidió encarecidamente que como no tiene prácticamente recursos y además está enferma, OSE accediera a cobrarle lo que indica el promedio de los últimos meses o años. Ante la negativa, optó por recurrir a la justicia que le dio la razón.