Considerado insuficiente el planteo que propuso la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de repartir 80 millones de dólares en las intendencias de todo el país, los intendentes de numerosas administraciones están a la espera de un replanteo de la gestión, mientras crecen los casos de desfinanciamiento.
Ayer la OPP propuso que 40 millones de dólares se repartan entre Montevideo y Canelones y otros 40 entre 17 intendencias, todo esto en el lapso de cinco años.
Si bien el auxilio dio una cuota de esperanza, los intendentes consideran que todavía se está muy lejos de alcanzar una cifra suficiente dado que se manejó como ejemplo que a alguna intendencia le tocarán 800 mil dólares al año (unos 67 mil dólares al mes) que "no es nada" para los movimientos municipales y fundamentalmente el volumen de pago de sueldos.
"La norma constitucional establece la transferencia de recursos del gobierno a las intendencias y consideró que la cifra será la más alta de la historia del país al finalizar esta administración", según la explicación publicada en el portal de la Presidencia de la República, agregando que se proyecta atender las asimetrías en todo el territorio nacional y complementar la política presupuestal del gobierno. Otro punto clave del documento elaborado por los intendentes es la implementación de un fondo complementario que tenga un piso de 73 millones de dólares por año para ser distribuido de acuerdo a nuevas alícuotas que acordará el Congreso de Intendentes beneficiando a las intendencias más pobres económicamente.
Salto También en Problemas
A todo esto, el intendente de Salto Carlos Albisu dijo que la intendencia norteña no cuenta con los recursos para pagar los salarios del mes de julio y atribuyó a la administración de su antecesor Andrés Lima, el problema de una deuda sin pagar con el Banco de la República, por lo que se trabaja con la institución para que libere el dinero comprometido.
Cerro Largo y Florida en ese orden fueron las dos primeras administraciones que hicieron conocer situaciones calamitosas que han instalado la preocupación, no solo en esos tres departamentos, sino en general en todo el país, dado que las intendencias suelen transformarse en multiplicadoras de recursos.