El incendio devastador que sufrió ayer la planta de ensamblaje de la empresa Nordex ubicada en la zona de Colón, deja enormes pérdidas y 150 trabajadores en el seguro de paro. Las dimensiones de la empresa, propiedad del argentino Manuel Antelo, pueden medirse en los mil contenedores mensuales que recibe de piezas originales y los 2.000 vehículos mensuales que se envían al puerto de Montevideo.
La gigantesca columna de humo que se vio desde varias partes de Montevideo, anticipaba un caos en una planta que hace unos meses había anunciado un cambio sustancial en su estrategia de negocios.
Se esperaba superar los 500 millones de dólares de exportaciones por la producción de 30.000 unidades en un año, ya que, por día, la empresa estaba ensamblando unos 100 vehículos entre cinco marcas.
En los últimos meses la ensambladora Stellantis de Argentina iba a comenzar la fabricación de las renovadas versiones de los furgones Citroen Jumper, Peugeot Boxer y Fiat Ducato, por lo que la empresa uruguaya dejaba de producir los modelos Fiat Titano y Peugeot Land Trek.
En el pasado Nordex también ensambló los modelos Geely y Lifan y había anunciado en febrero pasado el despido de 78 trabajadores y el envío a seguro de paro de otros 128, aunque afirmó que prevé otra inversión millonaria y la reincorporación del personal.
La inversión mencionada (25 millones de dólares) demandaría la reincorporación del personal y aún así un incremento en la plantilla laboral, en inicios del 2026.
Si bien se había atravesado un conflicto con el sindicato de UNTMRA, en febrero pasado se había rumoreado que Nordex trasladaría parte de su operativa a Argentina y era la única operativa actualmente en el país, luego de que Lifan en San José cerrara.
La actividad se incrementó fuertemente luego de las millonarias inversiones del empresario argentino Manuel Antelo que modernizaron la fábrica en la que actualmente trabajaban 900 personas en forma directa.
En menos de un año el sector automotriz presenció la salida de dos armadoras de componentes automotrices, después del cierre de la autopartista Yasaki que clausuró sus dos fábricas en Uruguay en razón de la falta de competitividad.
En cuanto a las derivaciones del siniestro, tuvo dos visiones simultáneas: la de la Vicepresidenta Carolina Cosse que lo calificó como un golpe enorme para la industria nacional que dijo "tendrá un impacto directo en cientos de empleos", prometiendo el apoyo del gobierno y la de la Ministra de Industria Fernanda Cardona que luego de visitar las ruinas del gigantesco galpón, dijo que después de hablar con socios de la empresa encargados del proyecto, "podemos vislumbrar que en corto tiempo se va a volver a la producción", midiendo esta posibilidad en "pocos meses".