El 10º aniversario de la declaración de la UNESCO al Paisaje Industrial Fray Bentos cerró ayer su segundo día de actividades con música, discursos y declaración que elevan el espíritu que unió al viejo frigorífico con el más profundo enraizamiento de la personalidad fraybentina.
La oportunidad fue propicia para rememorar la importancia de la gastronomía uruguaya a nivel mundial, manteniendo la memoria de un lugar que no es casualidad, sino que configura el resultado de su gente prendida en la sociedad civil que tanto ha trabajado a lo largo de los años.
En el interior del recinto aún se respira un lugar vivo que enorgullece en particular a los nativos y descendientes que llevan en su memoria y en su piel la marca Anglo.
Los festejos fueron la oportunidad de mostrar que la memoria del frigorífico tiene que permanecer para siempre dentro de una infraestructura que, lejos de ser una ruina, es un símbolo viviente del maravilloso pasado que tuvo desde el punto de vista industrial y comercial.
El Primer Concurso Binacional de Asadores reunió durante el sábado lo mejor del arte de asar con participación de representantes de dentro y fuera de fronteras, cuyo laudo se llevó finalmente la delegación de Córdoba. La organización se compartió con la Asociación Uruguaya de Asadores, al tiempo que estuvo complementado por una gastronomía regional compuesta por paella, postres, vinos y cervezas artesanales, así como la panificación tradicional, artesanías, música en vivo, y presencia de instituciones sociales para generar un impacto positivo en la comunidad.
La usina de producción y exportación de carne, especialmente corned beef y cubos de caldo a Europa bajo la marca Fray Bentos, tuvo su origen con iniciativa alemana en 1865 cuando el Liebig's extract of Meat Company, puso los cimientos de una explosiva industria en América del Sur.
En 1924 cuando pasó a manos británicas y cambió su nombre a Anglo, la entrada de ganado por una puerta y la salida del producto envasado por la otra, maravilló al mundo al punto que el escritor y novelista Julio Verne pronosticó hace cien años que "un día quienes viajen al espacio, se alimentarán de un extraño y fantástico producto que se elabora en una industria de la ciudad de Fray Bentos en Uruguay". Como todo lo que crece y cambia, el enorme frigorífico cerró sus puertas pero dejó el espíritu en los descendientes de sus empleados que transmitieron sus memorias a las futuras generaciones.
Las más altas autoridades del departamento encabezaron los actos de ayer donde la emoción y la sensación de haber cumplido con un reconocimiento más que justificado, rodeó todas y cada una de las instancias llevadas a cabo.