Al tiempo que deslizó una dura crítica al gobierno anterior por haber apostado al crecimiento de las cárceles como única forma de responder a la delincuencia, el ministro del Interior reconoció que él mismo no tiene soluciones, pero que estas deberán pasar por un trabajo en conjunto con todos los sectores para elaborar un gran plan de rehabilitación.
Los cuatro reclusos que murieron quemados en uno de los pabellones del sector más conflictivo del ex Comcar, volvieron a reavivar la polémica en razón de que nadie quiere asumir la responsabilidad ni del hacinamiento, ni de las condiciones de vida largamente denunciadas ante diferentes sectores.
Así, Carlos Negro dijo que los efectos de la Ley de Urgente Consideración instalaron la filosofía de que la prisión es la única solución a los problemas de seguridad y eso llegó al aumento de la tasa de la población carcelaria.
Uruguay -indicó- es uno de los países que más presos tiene en el mundo comparativamente con su población y recordó que cada año se suman mil personas más a las cárceles.
Sin embargo, reconoció que no tiene la solución para el problema y entró en polémica con varios dirigentes de la oposición en cuanto a la visión que sobre el tema hace años vienen generándose contradicciones.
Hasta anoche no se habían identificado las víctimas fatales que tenían 23, 27, 34 y 47 años, mientras que otros tres están en estado crítico después de haber inhalado monóxido de carbono del fuego que se produjo como consecuencia de un enfrentamiento entre grupos que estaban alojados en celdas contiguas.