Nuevo Berlín fue el escenario en la mañana de ayer de un colorido y emotivo desfile cívico militar en conmemoración de sus 150 años de historia. Este evento marcó el cierre de tres días de festejos con espectáculos musicales, regata y torneo de pesca que reunieron a la comunidad en una celebración de su rica herencia cultural y su reciente ascenso a la categoría de ciudad.
El desfile contó con la participación de diversas instituciones educativas, organizaciones locales y fuerzas armadas.
Los festejos, que comenzaron el viernes fueron una oportunidad para que los ciudadanos celebraran sus logros mirando hacia el futuro con esperanza y determinación. La transformación de Nuevo Berlín en ciudad es un hito significativo que promete abrir nuevas oportunidades para su desarrollo y crecimiento.
Durante los festejos, fueron recordados los inicios cuando dos hermanos de origen alemán fundaron la estancia “Nueva Mehlem” en 1859 donde pasaron los primeros pobladores, trabajadores del lugar, y que hoy tiene el titulo de ciudad.
En la segunda mitad del siglo XIX, el litoral del río Uruguay se convirtió en un punto de atracción para inmigrantes alemanes que buscaban nuevas oportunidades. Entre ellos, los hermanos Richard y Karl Wendelstandt se destacaron al fundar en 1875 el pueblo de Nuevo Berlín, en el departamento de Paysandú. Antes de establecerse aquí, habían adquirido la estancia «El Curupí» y posteriormente terrenos que denominaron «Nueva Mehlem», en homenaje a su tierra natal en Alemania.
La planificación del pueblo fue encargada a Fridolin Quinke, quien delineó un área de 1238 hectáreas con calles, plazas y manzanas. Inicialmente, Nuevo Berlín fue concebido como un lugar para alojar a los trabajadores de la estancia y, gracias a la fertilidad de sus tierras, el pueblo creció rápidamente, convirtiéndose en un centro agrícola destacado.
A seis años de su fundación, Nuevo Berlín ya contaba con instituciones importantes: aduanas, una comisaría, un Juzgado de Paz y una escuela. Su desarrollo se vio marcado por la llegada de innovaciones agrícolas, como el primer arado a vapor, y tuvo que enfrentar serias adversidades, como la epidemia de cólera en 1886, que devastó a la población y provocó la creación de nuevos cementerios.
A lo largo de los años, Nuevo Berlín continuó su transformación, incorporando servicios sociales, educativos y económicos. En 1942, la construcción del muelle oficial fue fundamental para el transporte de productos agrícolas, consolidando al pueblo como un lugar clave en la región, lo que le valió el apodo de «La Cocina del Mundo» durante la Segunda Guerra Mundial. En esta pasada semana recibio el titulo de ciudad, teniendo una comunidad pujante que ha sabido adaptarse, manteniendo su herencia cultural mientras mira hacia el futuro.