Las tres mujeres liberadas por Hamás aún no hablaron con la prensa. El Primer Ministro Israelí sostuvo que pasaron por un infierno y que salieron de la oscuridad hacia la luz. Hubo caos en el momento de la salida, entre miles de fanáticos partidarios del régimen y en la llegada a Israel donde debieron escapar de la multitud.
Ahora empieza una nueva etapa para la estrategia de liberación en medio de las críticas recibidas, más allá de la profunda emoción que rodeó el episodio.
La enorme expectativa del público con respecto al regreso y a la condición de las secuestradas, se enfrenta a la necesidad de actuar con gran responsabilidad por las cargas adicionales sobre las familias y las propias secuestradas.
Es que la decisión del canje por cientos de condenados a muerte, abre las posibilidades a que se repita la historia que dio comienzo a la guerra, donde nadie ha podido encontrar la verdadera certeza de un acuerdo que se corresponda con todas las partes.
El cese al fuego se retrasó cuando Hamás no cumplió con su compromiso y no presentó la lista pactada en el acuerdo por lo que su infraestructura militar volvió a ser atacada, retrasando la salida. Se asegura que la salida de tres a cuatro secuestrados más cada semana, como se había implementado, entra en un túnel oscuro, según el portavoz de las fuerzas de defensa israelíes, que expresó que los momentos profundamente emotivos que se vivieron fueron a la vez dolorosos por lo que soportaron durante su prolongado secuestro, por lo que ahora es esencial permitir a sus familias la privacidad que necesitan durante su reencuentro.