Con la población atemorizada, medidas que apuntaban a la amenaza de derribar el avión que transportaría al opositor González Urrutia en caso de atravesar territorio venezolano, el jefe de Estado venezolano Nicolás Maduro habló de una Venezuela con gran futuro. Se apoyó en Rusia, China e India, que -dijo- serán el entorno que asegurará la economía futura.
Maduro ignoró todas las críticas, elogió a su esposa de una manera icónica que hasta la avergonzó y anunció siete medidas de transformación que abarcarán en los próximos años las principales áreas como la económica, la social, la geopolítica y el empoderamiento de las comunidades, para posteriormente compararse con David en su lucha con Goliat.
El opositor Edmundo González no apareció mientras Corina Machado dijo que la orden de derribar el avión había hecho a González optar por no ingresar a territorio venezolano, aunque pensó hacerlo por la frontera terrestre.
La ceremonia fue clásica y llena de calificativos en los que Maduro deslizó ironías sobre el imperio norteamericano y las "oprobiosas mentiras con las que el mundo fascista pretende engañar a los pueblos".