En la mañana de hoy estarán partiendo los jóvenes y sacerdotes que estuvieron trabajando desde el jueves pasado en el barrio de la parroquia San Juan y sus alrededores, en una misión especial en el marco de la programación de Reyes.
Bajo la consigna “Muéstrame Señor el camino que debo seguir”, los sacerdotes y jóvenes se dividieron en grupos visitando familias, dialogando con los vecinos y también compartiendo diversas propuestas, principalmente con los más pequeños.
Hubo también una charla a cargo de uno de los sacerdotes y ayer junto a la parroquia se realizó la gran fiesta de la Epifanía del Señor con castillos inflables, música, fútbol y otros juegos, culminando con un fogón y una cena, despidiéndose de esta manera de la tarea.
El mercedario Matías Aires, quien trabaja con un grupo de chicos en la parroquia del Cordón recordó que “yo pertenezco a la Parroquia San Juan pero desde hace algunos años estoy en la capital del país y allí acompaño a parte de este grupo de la parroquia del Cordón que vino a misionar a Mercedes haciendo los chicos un gran esfuerzo por muchos han tomado su propio descanso para dedicarlo a esta tarea. Tras una primera visita a las familias y cuando nos reunimos para hacer las reflexiones, todos destacaron la apertura y el buen recibimiento de la gente del barrio y eso llama la atención porque estamos acostumbrados a otras misiones en Montevideo donde no logramos esa cercanía.
Es muy grato para quien desarrolla esta acción, lograr que la gente nos escuche compartiendo nuestra fe y eso es una motivación para seguir con este tipo de tareas.
En la fiesta de Reyes acercamos también a la familia de los chicos y creemos que es fundamental darle animación y algunos obsequios, pero fundamentalmente compartir con ellos esa felicidad de los juegos, dialogar con mucha gente que necesita ser escuchada y dejarles a todos un buen mensaje.
Para nosotros ha sido un aporte muy importante la presencia del Padre Pablo y del seminarista Fabiano que son de la congregación salvatoriana, quienes junto a Emiliano nos han enriquecido con su presencia”.
Por su parte, el Padre Pablo, un mexicano que desde hace varios años está en Uruguay, llegó por primera vez a Mercedes y también hizo conocer su satisfacción por la gran comunión que han logrado entre todos. “Dios nos ha acompañado en esta misión y ha preparado el barrio para la tarea que hemos dejado y aunque no se vea, se que nuestras palabras quedarán en muchas familias.
En los tiempos actuales donde la tecnología ha avanzado tanto, es muy importante mantener ese contacto mano a mano con el otro, saber escucharnos y estar mucho con los jóvenes porque la droga está inserta en la sociedad, generando además la división de familias y a través de nuestra misión lo que hemos querido es acercar la luz para evitar que muchos sufran todas estas problemáticas que hoy tenemos.
En el Cordón donde participo de las actividades de la parroquia llevo tres años y es en ese tiempo que he visto un aumento muy significativo de gente viviendo en situación de calle. Si nos acercamos comprobamos que no son personas malas, pero lógicamente están esclavos de algo que es más fuerte que ellos y terminaron enredados en algo que es muy difícil de salir, que lastima a toda la sociedad y por eso nuestra compañía a través de misiones es importante para evitar este tipo de hechos y también para abrirnos y escuchar a quienes más lo necesitan”.