El crecimiento de la economía, el aumento de la aprobación al Presidente Lacalle y la designación de Juan Castillo como Ministro de Trabajo, son piezas de un mismo ajedrez, que comenzará a ejercitarse ni bien Yamandú Orsi asuma el mando del gobierno. Castillo se atajó de afirmaciones que ya circularon criticándolo por su ideología.
Voceros de las Cámaras Empresariales fueron los primeros en anticipar sus dudas respecto a la imparcialidad que debería tener un Ministro de Trabajo, que a su vez es secretario general del Partido Comunista, con una fuerte tendencia que puede incidir negativamente en los futuros relacionamientos en los consejos de salarios.
Castillo dijo ayer que si bien aún no ha sido designado en el cargo, le han llegado claros indicios en este sentido y se considera capacitado para repetir gestiones que en anteriores ocasiones cumplió dentro de las áreas ministeriales.
En este sentido reconoció que como secretario general del Partido Comunista tiene una imagen que puede considerarse contrastante con la del empresariado, pero confió en que las decisiones que tomará el futuro Ministerio de Trabajo, no responde a lo que opine su titular, sino un conjunto de insumos en los que participarán decenas de funcionarios que a su vez pertenecen a diferentes ideologías.
En la víspera además se conoció que el Presidente Lacalle volvió a aumentar la consideración de la opinión pública que alcanzó al 54% de la población, lo que coincidió con datos del Banco Central, que en su reporte de ayer confirmó que el crecimiento de la economía uruguaya en el tercer trimestre alcanzó al 4,1%, aún mayor que en el trimestre anterior con un Producto Interno Bruto que creció un 4,1%. Esta tendencia se habrá de extender seguramente en próximos trimestres, lo que le permitirá al nuevo gobierno encarar la conducción económica desde una base firme.