El ícono peluquero y organizador de desfiles, Roberto Giordano, murió ayer en Buenos Aires donde estaba internado en un Sanatorio de Palermo. Hace dos años ya había tenido otra intervención al corazón. Fue uno de los nombres destacados de las movidas de verano en la década de los 90, donde se consagró como el peluquero de figuras como Nicole Neumann, Valeria Mazza y "Pampita" Ardohain. Su presencia era frecuente en los desfiles de Punta del Este, Mar del Plata y Pinamar y desde hacía dos años estaba instalado en Montevideo.
En mayo había sido condenado a tres años de cárcel por insolvencia fraudulenta, al ocultarle bienes a la justicia, causa en la que se declaró culpable en un juicio abreviado.
Figuras de la alta sociedad y del arte confiaban en sus manos para lucir impecables. Ser parte de su pasarela era sinónimo de éxito, una puerta de entrada al estrellato y su emblemática frase "¡qué noche, Teté!", quedó grabada en la memoria colectiva, reflejando el brillo y la sofisticación de esos encuentros.
En los años 80 y 90 no sólo se destacó por su talento como estilista, sino por su capacidad para transformar la peluquería en un espectáculo cultural. Su icónica frase: "no me peguen, soy Giordano", trascendió generaciones y se ubicó dentro de las frases de humor más utilizadas en el Río de la Plata.
Confeso fanático de Boca Juniors, pagó caro su adhesión cuando el 27 de noviembre de 1995 fue agredido en el estacionamiento del Estadio Monumental de River. Había estado en la platea junto a sus dos hijos adolescentes y al terminar el super clásico, fue interceptado por la barrabrava de River, arrojándolo al piso y atacándolo salvajemente.
Invocando su propio nombre, lo patearon hasta provocarle triple fractura de fémur que le llevó a estar dos años sin caminar con normalidad. Los médicos le salvaron la pierna colocándole una placa con 14 tornillos, pero comenzó a sufrir problemas del corazón y tuvo que someterse a una serie de cirugías complejas. Una de ellas, la última, derivó en una afección de la que no se pudo recuperar.