Las primeras horas de la noche israelí estuvieron caracterizadas por el anticipo de una escalada de guerra a partir del bombardeo lanzado por Irán que sorprendió a los pobladores. El gobierno de Israel prometió respuesta mientras Irán anunció que si recibe un ataque, cualquiera sea, descargará un bombardeo sin precedentes sobre Tel Aviv.
Reportes de la prensa internacional con entrevistas a residentes israelíes mostraron ayer la gravísima situación en que se encuentran dentro de los bunker construidos para evitar daños de bombas, pero que igualmente no impiden situaciones de extrema dificultad al carecer de alimentos y agua.
Con escuelas cerradas, sin comercio y una economía amenazada en toda la región, las derivaciones de los ataques mutuos pueden llevar al mundo a un caos, que a esta altura resulta imposible de prever.
Las amenazas esta vez se concretaron y prometen más situaciones desagradables para el mundo, con el agravante de que las dos partes en pugna están decididas a exterminar a la otra, en medio de un odio que, arrancando desde la época bíblica se ha estado acrecentando y promete volver a estallar. Estados Unidos y Rusia al igual que China miran de cerca la situación, y si bien prometen intervenir, por ahora mantienen los anuncios sin movimientos de tropas. De cualquier manera el mundo está ante el momento más peligroso de la historia desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora.