La debacle de instituciones de asistencia médica que repiten los pedidos de ayuda evitando las intervenciones, está poniendo un signo de interrogación en lo que debería ser una sana administración. Constantemente aparecen episodios de amenazas de quiebre y ahora el estado pondrá otros 25 millones de dólares a través del Banco de la República.
Esta vez el dinero saldrá de una cesión de cuotas del Fonasa para garantizar la continuidad del Casmu, buscando que no se cierre y apuntalado por el Presidente Lacalle que, tras una reunión con las Ministras de Salud y de Economía anunció que gestionará una resolución que se conocerá en las próximas 48 horas, destinada a corregir el fuerte desequilibrio económico en el que ha caído la mutualista.
Con todo a favor, y un funcionamiento basado en una ecuación que no debería permitir déficit, el Casmu ya accedió a un fideicomiso de 56 millones de dólares, al que ahora se le suman otros 25 millones. La medida de desplazamiento de autoridades estaba dentro de las opciones, en razón de que el Poder Ejecutivo le entregará el dinero al Casmu con la condición de que se le impida a las actuales autoridades, gestionarlo, designándose personas específicamente para ello.
Ya ocurrió con Casa de Galicia, con pésimos resultados y rumores de maniobras peores, y ahora asoma este otro caso que parece enseñar el camino de la desidia administrativa.