Según estudios realizados en Salto, el indicador de precios fronterizo se redujo al menor nivel de los últimos cuatro años, lo que encamina hacia su final definitivo el fenómeno de la Argentina barata. Solo unos pocos bienes y servicios se mantienen aunque sin justificar el cruce de la frontera y el pago de los gastos a esos solos efectos.
La realidad del relacionamiento comercial entre Uruguay y Argentina quedó reducida aparentemente a un atractivo turístico y no a una conveniencia en materia de precios.
Los valores se equilibraron drásticamente tanto en bebidas alcohólicas y cigarrillos, como en prendas de vestir, calzados, productos del hogar, transporte y combustible y comida, mientras que en bienes y servicios diversos la brecha fue la que más se redujo. Después de un último impulso motivado por la semana Santa, donde unos 100.000 uruguayos se trasladaron al vecino país, se concluyó en que la ropa tiene precios prácticamente idénticos a los uruguayos, mientras que salir a comer que era un verdadero festival en meses anteriores, se ha estado equilibrando de manera rápida. Los que han viajado sostienen que los precios están casi todos iguales, salvo cosas puntuales, especialmente motivado por el incremento de precios en el vecino país, que ha llegado a límites intolerables para el residente argentino. El costo de vida ha originado que Chile se haya transformado en un país más barato, al punto que volvieron los tiempos en los que cientos de argentinos cruzaban la frontera trasandina, en busca de electrodomésticos y otros artículos sumamente atractivos.
Los alimentos triplicaron su precio en enero y se volvieron prácticamente impagables en algunos casos, con subas en el gas y la electricidad que se incrementaron hasta un 743%.
El fin de la "época de oro" no se consideraría definitivo, ya que la dinámica en la oscilación de los precios puede cambiar esta realidad que por ahora, es favorable a nuestro país.