La capilla de San Cono en Florida volvió a albergar a miles de fieles de todo el país en el aniversario 138 del santo, cuya imagen volvió a recorrer la ciudad entre veneraciones, ofrendas y pedidos de deseos.
En un templo ahora remodelado, y adornado con pinturas que representan los milagros del santo, se observan los más diferentes objetos que, año tras año, colman los depósitos al punto que el Obispado dispuso ampliar los lugares para guardar el caudal de ofrendas que se ha ido acumulando. Lo extraño es que San Cono es considerado patrono de los quinieleros e invocado en todos los juegos de azar y de forma más general para conseguir dinero.
La Iglesia Católica explica que los inmigrantes italianos estuvieron fuertemente marcados en su niñez por la devoción a ese santo que los protegía contra pestes y guerras, por lo que la escultura tallada en madera que fue traída a Uruguay y colocada en una modesta capilla, fue creciendo en veneración.
La capilla en su honor comenzó a construirse en 1883, un año después de que la colectividad italiana de Florida encomendara a Blas Aloy para que viajara a la localidad de Teggiano y traer de allí una reproducción de la imagen.