Con un dólar que va camino a cotizarse a 350 pesos, la relación comercial con Argentina no sólo provoca caravanas de compradores, sino advertencias cada vez más serias sobre en qué puede terminar la escalada, una vez que concluya el verano. Es que con tasas de desempleo altísimas para el promedio del país, Río Negro, Salto y Paysandú (en ese orden) son los que más sufren.
La relación dólar-peso argentino más de ocho veces más, está sorprendiendo cada vez más a los propios compradores uruguayos que observan diferencias en un 200% en bebidas alcohólicas, 160% en productos de farmacia, 150% en combustible y reclamos cada vez más desesperados de los comerciantes fronterizos, en cuanto a que el gobierno no le encuentra la manera de frenar una sangría de la que será muy difícil reponerse.
Las bajas en las ventas de un 50% en las estaciones de nafta, un 60% en comercios de gastronomía, más de 200% de diferencia en el rubro ópticas y un estado de situación que hará perder en un año más de 8.000 empleos más en los departamentos fronterizos, los dineros invisibilizados medidos en recaudación impositiva o BPS, ha puesto a la opinión pública en una situación de "contemplación" del fenómeno, sin que aparentemente impacte de la manera grave que ya debería estar ocurriendo.
Las colas se siguen repitiendo en el paso de frontera, al tiempo que el comentario de toda reunión familiar termina centrándose en algún episodio vinculado con las compras fuera de frontera y la sorpresa por el resultado económico.