A cinco días de haber sido detenido, trasladado a Montevideo e interrogado por la policía y la justicia, y dos días después que su abogado pidiera ser cambiado de lugar, se suicidó Pablo Pedro Invernizzi. Las características que rodearon su apresamiento, las interrogantes sobre su patrimonio y la eventual vinculación con el narcotraficante Sebastián Marset, terminaron tejiendo una red de rumores que sigue en el misterio.
A primera hora de la madrugada de ayer los custodios del Centro de Ingreso Diagnóstico y Derivación ubicado en Punta Rieles, encontraron ahorcado al mercedario tras utilizar una manta y un procedimiento común en los detenidos para poner fin a su vida. Sin embargo, quedan numerosísimas preguntas sin responder, en especial el trabajo de los custodios y las características de seguridad que le rodeaban. Invernizzi De Freitas había resuelto ante la Fiscal Mónica Ferrero y la Jueza Helena Mainard, no acceder al acuerdo que permite el nuevo Código Penal como ocurrió con otros cuatro integrantes del grupo, que cayó en la Operación India.
De esta manera, la Jueza Mainard había establecido su detención por 120 días fijando el 1º de enero del próximo año como fecha límite, a efectos de recoger todos los indicios antes de dictar sentencia. Su traslado al CIDD se realizó con total hermetismo y su paradero era conocido solamente por su abogado, según indicaron familiares. Su abogado pidió hace dos días que fuera trasladado por razones de seguridad y se había solicitado que fuera a Mercedes, lo que se desechó.
La eventual vinculación con el peligroso narcotraficante Sebastián Marset, protagonista principal de una serie de hechos que pusieron en tela de juicio al Ministerio del Interior y a la propia Cancillería, demostró que había razones para manejar el caso con especial dedicación. Pero los controles aparentemente volvieron a fallar en el interior del recinto de reclusión.