CASUALIDAD O CAUSALIDAD
Lejos de ser un juego de palabras, ambos conceptos utilizados por cada uno de nosotros en distintas circunstancias, pretenden explicar todo cuanto acontece y diría más según nuestra conveniencia. La cadena de causas termina desatando hechos y consecuencias que a veces llamamos CASUALIDAD porque no logramos desentrañar las causas que hay detrás…. Pero en realidad es pura CAUSALIDAD que no llegamos a percibirla con nitidez como tal y pensamos es una casualidad……
Un juego de causas y efectos iría, pues, relacionando los hechos de modo que la existencia sería una larga cadena, donde cada eslabón tiene su sentido propio y de unión, tanto con el eslabón que le precede como con el que le sigue. Cada uno de nuestros actos tiene una razón.
Todo gesto, sonrisa, lágrima, todo sentimiento de ira, compasión y amor, emanan de una ley de causalidad que debemos decodificar. Y cada uno de nuestros actos también desencadena un efecto que guardan en sí la misma esencia: el amor proviene del amor y genera amor; el odio proviene del odio y genera odio.
En la vida tenemos dos certezas: que todo está en constante cambio y que vamos a morir. Si entendemos verdaderamente esto y lo aceptamos, viviremos mejor y ya no habrá angustia, depresión o apego a nada, pues todo cambia y en ese tránsito vamos inexorablemente a la muerte. Lejos de ser una teoría pesimista, si es realista y en cuanto tal nos lleva a valorar y redimensionar nuestras vidas, enfocando las energías más selectivamente y aprovechando este espacio vital que nos toca y que define a nuestra existencia.
Por tanto, partiendo de estas premisas y como sabemos que todo es causa y efecto que a su vez cohabita con las causas y efectos de los demás y del entorno, pronto nos daremos cuenta que estamos inmersos en un verdadero caos, en el cual nos resulta difícil encontrar un sentido a nuestras vidas y encontrarnos a nosotros mismos.
El camino que propongo es el de la introspección, reencontrándonos con nuestro verdadero ser o yo (no el que espera la sociedad, no el que tiene siempre que agradar, etc), y saber que la autopista de la vida es un flujo constante de cambios cuyo destino final es la muerte a este tipo de existencia.
El desafío que nos espera es poder reconocer nuestra esencia y no perderla en ese caos que es la vida misma, logrando así una adaptación al entorno sin salir de eje, con la suficiente inteligencia para aceptar el cambio y ser protagonistas causales del mismo.