Las repercusiones del resultado electoral de anoche para el gobierno kirchnerista son de honda preocupación tanto en la vecina República como en nuestro país, donde los hechos económicos inciden. El valor que alcanzará el dólar después de la derrota del gobierno, se suma a eventuales cambios aunque el Presidente Fernández dijo que no los habrá.
Juntos por el Cambio logró un 42,33% de sufragios en todo el país, superando al Frente de Todos (32,35%) mientras que el Peronismo No K logró un 6,90%.
La lista encabezada por la ex gobernadora María Eugenia Vidal, se impuso con comodidad y el Economista Javier Milei se consolidó como la tercera fuerza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este fue el fenómeno calificado como "batacazo" donde el Economista de derecha logró seducir a los sectores más duros del anti-kirchnerismo.
Juntos por el Cambio se impuso en la provincia de Buenos Aires, así como en la Ciudad Autónoma y en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, San Luis, Mendoza, La Pampa, Chubut, Santa Cruz y Salta. Cabe consignar que Santa Cruz fue siempre un bastión de los Kirchner. El Peronismo No Kirchnerista ganó las provincias de Río Negro y Neuquén, mientras que el Frente de Todos se consolidó en el norte del país en las provincias pobres de Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y al sur en Tierra del Fuego.
El gobierno redujo la diferencia en la Provincia de Buenos Aires, pero perdió en gran parte del país y no controlará el Senado. De ocho provincias que renovaban Senadores, la oposición ganó en seis y por primera vez el Peronismo queda sin mayoría propia en la Cámara Alta. Con este resultado, la Vicepresidenta Cristina Kirchner estará al frente del Senado en una situación inédita desde el regreso de la democracia en 1983, por lo que el Peronismo estará obligado a establecer puentes de negociación con partidos provinciales como Río Negro o Neuquén.