La situación vivida por un grupo de adolescentes en el año 1975 en Treinta y Tres, las vicisitudes, la tortura y el dolor de todas esas familias, está reflejada en el libro “Crónicas de una infamia, el comunicado más vil de la Dictadura” escrito por Mauricio Almada, que hoy estará en Mercedes en el marco de una actividad organizada por la Comisión Memoria y Justicia Contra la Impunidad Soriano. A la hora 20 en sede de AEBU, Almada junto a Liliana Pertuy se referirán a estos hechos y a la investigación realizada que han desenmascarado terribles testimonios de estas personas que en su adolescencia tuvieron que sufrir dichas situaciones.
Almada, en diálogo con Crónicas, indicó que “cuando comencé la investigación de estos hechos lo que más me sorprendió fue que quienes sufrieron esta detención y torturas fueron adolescentes. También me llamó la atención el comunicado de las fuerzas conjuntas que habían emitido en abril de 1975 para justificar la detención de esos 25 menores de edad.
Me sorprendió que a través del mismo la Dictadura quiso dar una prédica moral sobre la degradación que producía el Marxismo. También vi que estaba directamente implicado en el caso el entonces General Gregorio “Goyo” Alvarez que en ese momento se encontraba al frente de la Región Nº 4 y fue él mismo quien firmó un documento donde pide endurecer los interrogatorios cuando fue de visita a esa unidad militar junto a un Oficial.
Cuando empecé a reunir los elementos para escribir este libro, la primera dificultad que encontré fue que muchas de estas víctimas accedieran a hablar, porque los testimonios que hay no corresponden a todos. Liliana es una de las que ha mantenido esta llama encendida para la memoria, pero otros no querían recordar esos momentos, algunos ni siquiera se lo habían comentado a sus familias, para muchos esa situación significó un hecho vergonzoso y el nombre que lleva el libro está vinculado con ese comunicado donde se decía que en un campamento que habían hecho esos jóvenes que pertenecían a un grupo de la Juventud Comunista en el balneario La Esmeralda, se habían cometido actos sexuales aberrantes, intercambios de pareja, competencias sexuales y sin dudas que todo esto caló muy hondo en la sociedad uruguaya de aquella época. Todos los relatos de ese momento coinciden en que eran campamento aburridísimos y estaban en una cosa muy diferente a lo que describía ese comunicado del Comando General del Ejército. Esos adolescentes en definitiva, fueron sometidos a diferentes torturas como el “plantón”, el “submarino”, la picana, quemaduras, colgamientos y golpes de diferente tipo y luego cuando quedaron libres debieron soportar el juzgamiento de la propia sociedad y eran señalados con el dedo.
Muchos de esos muchachos se fueron de Treinta y Tres y aun hoy siguen dañados por eso que vivieron cuando eran unos adolescentes.
De estos hechos había sólo dos artículos: uno en Brecha y otro en La República y pese a que se sabía lo que había ocurrido, nunca se le había dado importancia. Hubo una suerte de operativo olvido, hasta que las propias víctimas hicieron la denuncia penal, por lo que fue un largo proceso. Pude acceder a los documentos que están en custodia de la Comisión que resguarda el pasado reciente, lo que fue fundamental porque no sólo me quedé con la memoria oral, sino que pude ver los documentos donde está la firma de “Goyo” Alvarez”.