El Canciller y la Ministra de Economía hicieron público ayer la posición uruguaya de recorrer un camino propio, lo que abre una situación de tirantez dentro del Mercosur. Aún no hubo respuesta ni de Argentina ni de Brasil, pero la decisión puede derivar en una escalada de represalias comerciales ya que hay acuerdos firmados que se lo impiden.
Ayer a la mañana se puso en marcha la reunión ordinaria del Consejo del Mercosur, donde Uruguay sorprendió comunicando que comenzará a conversar con terceros países para negociar acuerdos comerciales extra zona.
Nuestro país había intentado convencer a los demás países de una flexibilización, cuando el Presidente Lacalle Pou pidió que Uruguay fuera comprendido en cuanto a las dificultades de su tamaño, dado que, al no tener el suficiente mercado interno, necesitaba poder comerciar con otros países además de los cuatro que integran el bloque. En esa oportunidad, deslizó la expresión "el Mercosur no puede ser un lastre para nuestros intereses", a lo que el Presidente argentino visiblemente molesto le respondió que "si somos un lastre, entonces tómense otro barco".
El episodio cargó de tensión las relaciones entre Uruguay y Argentina que no tuvieron otra etapa hasta ayer cuando los cancilleres de los países miembros quedaron enterados de la postura de nuestro país.
El comunicado de la cancillería indicó que Uruguay entiende que la decisión tomada el 29 de junio del 2000 ya no tiene vigencia.
Sin embargo en su artículo 2 se establecía que a partir del 30 de junio del 2001 los Estados parte no podrán firmar nuevos acuerdos que no hayan sido previamente negociados en conjunto con el Mercosur. Ahora parece venirse una catarata de batallas judiciales y la reinstalación de un estado de tensión diplomática.
La postura de Brasil será fundamental.