LA RELACIÓN DE DOS ÉPOCAS
La calidad profética de Rodó
Pórtico del siglo XX, aquel 900 transcurre bajo el signo contradictorio de la "modernización", a saber: dependencia del país al exterior industrializado, emergencia de las clases medias y afianzamiento del Uruguay civilista. Ascenso de la figura de José Batlle y Ordóñez, articulador y eje de la nueva civilidad. La guerra de 1904, a la que sucederá la legitimidad del nuevo Estado. Hasta la tragedia de 1914, que hizo virar el compromiso de lucha de muchos escritores, desde España -blanco hasta entonces de sus ataques-, a los Estados Unidos y el capitalismo que estrenaban un nuevo orden mundial.
En lo filosófico, la hegemonía del positivismo privilegió la visión antropocéntrica de la vida. Al decir de Real de Azúa "un racionalismo, un agnosticismo y un relativismo suficiente, que postergaba (...) la incontenible tendencia hacia la verdad..."
"Su fondo ético era el de un utilitarismo bastante limitado; deformado -especialmente en América- hasta un materialismo práctico que dio a nuestro ambiente ese tono fenicio o cartaginés..." (Prólogo a "Ariel". Ed. Arca, 1987)
Este ambiente intelectual fue padecido por Rodó como el reclamo de una radical insuficiencia.
Por su parte, nuestros países americanos ingresan al flamante orden mundial inaugurado por el capitalismo, y la declinación de Inglaterra a la nueva órbita de EEUU. Era el estreno de una razón instrumental y tecnológica que trivializaba la relación del hombre con el mundo y desvirtuaba los verdaderos torcedores de su existir.
Se consagra un segundo nacimiento de estos países al sur del Río Grande, ex-colonias de España y Portugal. Se intensifica la debilidad periférica, la balcanización, el monocultivo.
Y aquella América políticamente amenazada por un imperialismo que aún no osaba decir su nombre -derrota de España en el 98, ocupación de Cuba y anexión de otros territorios por EEUU, en que la acrecentada importancia del Estado generó un áspero debate por el poder, al tiempo que se incorporaban recientes doctrinas sociales (anarquismo, socialismo, comunismo); esa América acaso tenga mucho más que ver de lo que sospechamos, con la nuestra, la del colapso de las ideologías y la globalización del mundo.
Rodó hablaba casi de lo mismo.
A tal punto lo que decíamos, que esta descripción que hace Rodó en la quinta parte de "Ariel", sobre la realidad norteamericana, podríamos trasladarla a la actualidad sin que perdiera mayormente su verdad y vigencia: "Hoy además, una formidable fuerza se levanta a contrastar de la peor manera posible el absolutismo del número. La influencia política de una plutocracia representada por los todopoderosos aliados de los trust, monopolizadores de la red de la producción y dueños de la vida económica..." ("Ariel", O.C., Aguilar).
Esto parece ser una descripción del actual escenario del mundo, sometido a una salvaje competencia que deja reducidas las entidades nacionales a meras intendencias o provincias subordinadas a centros innominados de poder y a transnacionales del dinero. Rodó ya denunciaba con clarividencia el estado de morbidez de un mundo cuyas últimas consecuencias estamos padeciendo.
O como destaca José Rilla sobre aquel 900, como otro ingreso al tema: " el proveniente de la curiosa tensión que se configura cuando, desde este fin de siglo, inquirimos sobre el fin de siglo anterior y cuando se cotejan las aspiraciones al "balance" y al " prospecto" que comparten ambos momentos". "...Mucho de lo que nos parece agonizante en el mundo de hoy tuvo su 'nacimiento' en aquella transición que se tiende entre 1890 y 1914".(José Rilla. De cerca y de lejos. Volumen colectivo: El 900, es. Cal y Canto, tomo 1, coordinador Óscar Brando).
Ante el espíritu de imitación de los modelos europeos y las nuevas metrópolis anglosajonas, Rodó denuncia la "nordomanía".
Y encarna la defensa de la América Latina "frente a la América que ha iniciado su expansión en el mundo (...) La Norteamérica del destino manifiesto, las discriminaciones y la política del 'garrote'. La Norteamérica de los grandes negociantes que imponen tiranos en América Latina que cuiden de sus intereses. Esta es la Norteamérica que simbolizó Rodó en la figura de Calibán: el materialismo frente al que se alza la figura de Ariel, encarnada en la América latina, la América de la cultura y el espíritu". (Leopoldo Zea. "La esencia de lo americano". Ed. Plemar, B. Aires, 1971).
En un libro que escribí al cumplirse el centenario de "Ariel", sostuve la vigencia del ideario de Rodó a comienzos del siglo XXI. Hoy vuelvo a reafirmarlo.
Como corolario de esta segunda entrega, lo que aspiro pues a consignar, es ese común denominador de dos épocas, y la extraordinaria clarividencia de Rodó al denunciar esta realidad aún vigente y emprender una búsqueda de asideros trascendentes que cala en hondos veneros de nuestra contingencia.