“Mi Vida Viajando” es el primer libro de Ana Carolina Squitín, quien en su camioneta ha recorrido ya miles de kilómetros visitando toda América, descubriendo rincones de una gran belleza y se apresta ahora, una vez que la situación sanitaria mejore, cruzar hasta Asia y seguir cumpliendo con su sueño de conocer y vincularse con el otro.
Ana Carolina vivió en su niñez y adolescencia en Cardona, lugar que recuerda con gran cariño porque sus paisajes preferidos son la campaña y la naturaleza y allí aun tiene muchos familiares y amigos, con quienes se reúne cuando las circunstancias se lo permiten.
Durante diez años fue azafata de PLUNA y BQB recorriendo muchos países de la región, como así también Arabia y España pero, un día entendió que quería comenzar esta aventura que la atrapó y no piensa dejar.
En diciembre llegó a Uruguay desde México y permanecerá hasta febrero, teniendo la posibilidad entonces de presentar su libro que se puede adquirir a través de Amazon.com o contactándose a través de su Facebook: lavidaviajando, para coordinar el envío del mismo.
Sobre esta experiencia contó que “desde niña siempre quise conocer más allá de la frontera, más allá de Cardona y por eso fue que opté por la carrera de azafata pero, un día decidí que quería seguir recorriendo por tierra, porque considero que es la manera que vamos conociendo mejor cada lugar. Mantengo más contacto con la gente local, llegas a saber cómo viven y en todo este tiempo tengo en muchísimos rincones de las Américas familias amigas que conquistado en mis viajes. Para iniciar esta experiencia me compré una camioneta y a partir de 2013 no he parado de viajar. Visité los 19 departamentos, recorrí Argentina, la triple frontera con Paraguay, llegué hasta Ushuaia y desde allí comencé a subir hasta Alaska, pasando por todos los países y actualmente tengo mi camioneta en México. Sin dudas que son miles de kilómetros los que he recorrido, porque en cada viaje llegué a pueblos y ciudades de los diferentes países en esa búsqueda constante de conocer más profundamente todo de ellos”.
¿Seguiste viajando durante la pandemia?
“Sí, lo hice en México, pero no pude viajar tan libremente como en otros años. Hay muchos lugares cerrados, yo misma debía cuidarme, pero igualmente pude llegar puntos referentes que me interesaba conocer.
Viajo sola en mi camioneta, me fui adaptando y reconozco que al comienzo sentía un poco de temor, fundamentalmente en la noche, porque estaciono en la calle, pero hoy en día puedo decir que aprendí a reconocer los lugares más seguros. Viajo solamente durante el día y cuando se que voy a llegar a una ciudad que no conozco mucho, trato de arribar temprano y encontrar un lugar seguro donde quedarme.
A medida que vamos avanzando te vas cruzando con gente de los propios lugares que te indican adónde llegar y también con otros viajeros que nos aportan datos. Cuando yo inicié este viaje las redes sociales no eran tan comunes como ahora y sin dudas que eso facilita muchísimo la conexión, tanto con la familia como con otras personas”.
¿Cómo solventas los gastos de los viajes?
“Cuando comencé tenía ahorros y durante todos estos años me quedé varias veces sin dinero. La primera vez fue en Perú y en esa oportunidad fue como una crisis, porque es un país con muchas cosas diferentes a las de Uruguay y allí puse en práctica algo que había estudiado hace muchos años que es el masaje japonés y comencé a ganar algo de dinero para solventar los gastos básicos.
Fue a partir de ese momento que me di cuenta que tener un techo, que es mi camioneta y poder cocinarme, lo que me podía pasar es que tuviera que permanecer más tiempo en alguna ciudad para generar el dinero y continuar. Luego de los masajes aprendí, de uno de los viajeros, a hacer inciensos artesanales, artesanías y actualmente tengo un emprendimiento propio que se denomina ‘Arte Cósmico Accesorios’ que vendo por internet y también en locales comerciales dentro de México.
Un viaje que yo pensé iba a durar algunos meses, finalmente ha continuado y una vez que llegué a Alaska decidí vivir mi vida de esta manera. Al inicio mi familia no me creyó y pensaron que me iba a ir y volvería a los dos meses y a medida que pasaba el tiempo, vieron que la idea era en serio y ahora están más tranquilos porque han visto que en estos siete años me he sabido desenvolver y tienen asumido que soy la ‘loca viajera’ de la familia”.
¿Cuáles son los cambios que has apreciado en ti tras tantos años de viaje?
“He cambiado mucho. Creo que ahora soy un poco más bohemia de lo que era antes, esta experiencia me ha dejado la necesidad de vivir el momento, porque la vida se va muy rápido. En viaje como el que hago yo me debo adaptar diariamente a los cambios desde el lugar donde vas a dormir, cómo te vas a relacionar, cómo vas a generar el dinero, porque todo eso varía según el lugar.
Me ha dejado también la visión de ser flexible, no juzgar y que hay muchas maneras de vivir en este mundo, nadie tiene la manera más correcta y creo que cada uno hace lo que va absorbiendo de los padres y de los amigos y esto me ha permitido ver la vida de una manera diferente para empatizar y absorber los conocimientos de otros.
El libro contiene muchas fotos y un código QR que dirige al lector para que pueda ver muchas más en un álbum de fotos correspondiente a cada capítulo.
En febrero estaré retornando a México donde está mi casa rodante y estoy a la expectativa para ver cómo continúa todo esto de la pandemia, porque quiero seguir hasta Asia”.
¿Cómo se vivió la pandemia en México?
“Allí tuvimos cuarentena obligatoria en marzo, pero lo que ocurre es que la situación de ese país con relación a Uruguay es muy diferente. La gente trabaja mucho en negro, no hay seguros, el índice de pobreza es mayor, el sistema de salud no es como el de Uruguay y si bien están desbordados a nivel salud, no pueden parar el país porque de lo contrario, la gente realmente pasa hambre. Por ello, actualmente no están en cuarentena, la población sigue en la calle y como dicen ellos: ‘no hay de otra’.