El programa en Soriano ya lleva 11 años y se desarrolla en 10 escuelas “Aprender”. Todas las escuelas que integran Aprender tienen características comunes: están ubicadas en contextos socioculturales vulnerables y se caracterizan por una situación social compleja.
La Inspectora referente, Lidia Michelena al respecto expresó que “esta ha sido una de las políticas educativas que ha tenido mayor impacto a nivel de la escuela pública. Se trata de lograr el vínculo entre escuela-familia, siendo fundamental en estos momentos para los centros que están focalizados con una problemática bastante importante con niños vulnerables y desde allí se trata de atender a todos. Se realizan distintos tipos de intervenciones desde la familia donde los maestros, utilizando diversos criterios, seleccionan los niños con quienes se va a trabajar, concurriéndose al hogar donde se les enseña a través de un referente que se identifica, cómo acompañar a los chicos en dicha trayectoria”.
Expresó que el programa viene desarrollándose desde el año 2005 y los resultados han sido muy buenos. Lo que se realizó en plaza Artigas tuvo que ver con el mostrar a la comunidad toda que hay otra función dentro de la docencia que hace que, la escuela se abra y que la familia se acerque mucho más.
Nosotros lo que hacemos es mostrar momentos de recreación con los niños seleccionados y las madres protagonistas que se han acercado y encontrado un lugar, un espacio de realización en las escuelas.
Dentro de los objetivos del programa “está el de procurar abatir los números de ausentismo y por ello el docente concurre a los hogares para conocer las situaciones que allí se viven como forma de generar una transformación positiva”.
Cumplimiento
Afirmó que su responsabilidad es “coordinar como se viene trabajando en el departamento. Los maestros comunitarios trabajan en varias líneas de intervención: la de alfabetización; alfabetización en hogares-tras la selección de los niños se trabaja con su familia-en ese encuentro en el hogar el docente establece algunas estrategias de contacto para fortalecer como primer referente pedagógico a la mamá porque es la co-educadora de su hijo. Cuando hablamos el mismo discurso: familia-escuela, el niño se siente más gratificado, contenido y estamos convencidos que logramos un verdadero ámbito educativo.
En otra línea de intervención el maestro trabaja con la familia en la escuela, entonces invita a madres que desean tener un espacio de realización personal y en esos talleres por ejemplo, arreglan las túnicas de los niños, les pegan los botones y demás.
En otros hacen recetas; trabajan desde otro lugar y se aborda en el transcurso del taller cómo educamos a nuestros hijos. La madre se va con más herramientas para estimular a su niño, que la educación le va a permitir la salida como ciudadano, identificar sus derechos, reconocer sus deberes y de esa manera se logra una comunidad que aprende”.
Soriano tiene 14 maestros comunitarios, pues debió nombrarse un nuevo cargo para Dolores tras el tornado de abril. Este cumple funciones en el Jardín de Infantes apoyando a las familias y los chicos para que éstos puedan volver a la normalidad lo antes posible.
Los Maestros Comunitarios se integran a la institución educativa y participa de los proyectos institucionales. Recientemente se formó el programa “Aprender todos” donde el acceso digital está en primer lugar, para que todos tengan las mismas posibilidades.