Desde la jornada del lunes, el Comisionado Parlamentario para las cárceles Juan Miguel Petit, está en la región cumpliendo visitas en la cárcel de Cañitas y en la pasada jornada en la Unidad Nº 24 de Pense, previéndose para hoy un encuentro con las autoridades del INR y también de la propia Unidad en una nueva política de acción que se viene llevando adelante para establecer acciones, que en definitiva, sean favorables para quienes están cumpliendo allí la pena.
Petit señaló que “hemos visto un avance significativo en todo lo que tiene que ver con la producción en las Unidades, con iniciativas nuevas, artesanías, visibilizándose un esfuerzo grande que se lleva adelante para aumentar la producción y ser autosustentables. Por otro lado, son unidades que requieren técnicos, faltan técnicos psicólogos para tratamientos y se ve como alentador que las comunidades a través de empresas o de las propias intendencias, estén realizando tareas dentro de las cárceles.
Esto debe multiplicarse porque es una de las formas de lograr integración, de bajar la violencia social y es una enorme oportunidad que tiene la comunidad de permitir que esas personas que están presas por un período, cuando se reintegren estén en buenas condiciones de ciudadanía.
Durante nuestra visita recibimos múltiples planteos por parte de los reclusos de la situación que atraviesan y hoy tendremos una mesa de diálogo con el director de la cárcel y su equipo y con el director del Instituto Nacional de Rehabilitación, constituyéndose en una experiencia nueva esto de recorrer en profundidad los diferentes ámbitos carcelarios.
Ayer mantuvimos varias asambleas con los internos, muy francas y espontáneas, donde recibimos planteos diversos. También estuvimos reunidos con los Jueces de ejecución, los Defensores de Oficio y los Fiscales, teniendo los puntos de vista de todos, entendiendo que la cárcel es una institución de la comunidad y ésta debe tener un rol activo en la misma.
Debemos valorar a muchas personas que van a hacer tareas en la cárcel en forma totalmente honoraria con propuestas deportivas a través del rugby y el yoga y creemos que todo esto debe apoyarse y multiplicarse.
Cuando hablamos de la necesidad de tratamientos nos referimos a que el recluso debe tener buenas condiciones de convivencia que hace que puedan mejorar su condición y situación de vida, teniendo un mejor relacionamiento con la familia, con su pareja, y con quienes están a su alrededor. En algunos casos requieren tratamientos médicos y de salud mental y muchos internos nos plantean que necesitan tratamientos de tipo psicológico para hablar de sí mismos, de lo que les pasó, porque muchos ni siquiera han podido elaborar un proyecto de vida.
Unas 5 mil personas recuperan la libertad anualmente y es necesario que hayan pasado por estos tratamientos para que puedan mejorar, cauterizar y curar aquellas situaciones que los llevaron a tener una actitud de daño frente a otros y haber transgredido, para integrarse pacíficamente con los demás.
Un alto porcentaje de los privados de libertad son personas menores de 30 años, con dificultades socioeconómicas, con poca educación, sin capacitación y por ello entran muy jóvenes a la cárcel y si esto no se cura, el comportamiento se va a repetir.
También nos interesa que los operadores penitenciarios y funcionarios policiales que cumplen tareas en las cárceles lleven adelante su trabajo en buenas condiciones, porque de lo contrario, también se deteriora a quienes trabajan allí y no pueden cumplir con la tarea educativa prevista. Por esto, es muy importante que los funcionarios penitenciarios tengan capacitación, salud laboral, que estén al día y tengan un buen reconocimiento social porque la tarea que desempeñan es estar en la primera línea de fuego en defensa de las condiciones de vida”.