Una charla sobre violencia de género, de las relaciones en pareja, violencia sexual y prevención de maltrato infantil, se brindó ayer en la casona de FUCVAM en Mercedes por parte de Andrea Tuana de la ONG “El Paso”.
Desde diferentes puntos de Soriano llegaron integrantes de cooperativas de viviendas, ya que la actividad contó con la organización del área de género de FUCVAM. Tuana señaló que “este taller es parte de una serie de actividades que ya se vienen realizando en Soriano y otros departamentos, buscándose que se generen grupos de mujeres donde se pueda intercambiar opiniones sobre estos temas de violencia que son tan importantes y otras problemáticas que las mujeres tenemos principalmente en base al género y a la discriminación.
Ayer se tomó como tema central todo lo vinculado a la violencia de pareja, también la violencia que sufren las mujeres cuando están en un espacio público, en sus cooperativas y buscamos reflexionar sobre la violencia que nosotras ejercemos hacia nuestros, intentando pensar modelos de crianza libres de violencia”.
También se refirió a las situaciones que han recrudecido por la pandemia, afirmando que “el confinamiento agudiza lo que ya está y cuando ya existe una situación de violencia que implica control, aislamiento, dominación, el confinamiento potencia todo eso y la mujer muchas veces no tiene un respiro, una salida.
Los primeros meses de esta situación que está viviendo Uruguay y todo el mundo, fueron difíciles, porque tenían la sensación de ese estrés y trauma permanente y no saber hasta cuándo se podía soportar.
En algunos casos muchas situaciones que ya se estaban viviendo entraron en crisis y hubo que sacar a muchas mujeres de sus casas para evitar males mayores”.
¿Hay momentos en que la mujer se siente más imposibilitada de salir de ese círculo de violencia?
“Debemos tener presente que la violencia siempre está instalada y a veces es más difícil identificarla en las primeras etapas de una relación.
Cuando la mujer queda embarazada, cuando llegan los hijos, es cuando en la mayoría de los casos comienzan a ver que existe una mayor violencia y eso responde a múltiples factores que deben analizarse en forma individual, pero los relatos que tenemos indican que la llegada de un hijo genera situaciones cambiantes y se empiezan a ver hechos de violencia. La misma está instalada en toda la sociedad, no hay perfiles o grupos sociales que la diferencien, por lo que podemos encontrar hechos en diferentes momentos de la vida y estratos de la sociedad”.
¿La mujer tiene vergüenza de reconocer que es víctima de violencia?
“Sí, tiene vergüenza y se siente culpable. Se pregunta si hizo algo mal, por qué no puede llevar adelante una familia, le da la razón al hombre, su autoestima es muy atacada y cuanto más descendida esté, la mujer se siente avergonzada. No quiere que los demás vean que fracasó y por eso le cree al hombre cuando le dice que ella no sirve para nada.
Por todo esto, estos talleres son muy beneficiosos porque es el momento en que podemos hablar, intercambiar experiencias, plantear en muchos casos las situaciones que nos ocurren o que vemos le está pasando a otra compañera y de esta forma también tenemos herramientas para ayudar a nuestros pares que vienen siendo violentadas.
Aquí hacemos una reflexión en conjunto, importa mucho el trabajo colectivo porque es la forma de fortalecernos y es la manera de ayudarnos”.