La pulseada entre quienes insisten en la necesidad de velar por la salud de la población y quienes se quejan las medidas, volvió a reflotar este fin de semana. Aglomeraciones, reuniones desafiantes, intervención policial y desórdenes repercutieron con intensidad. El Ministerio del Interior explicó lo sucedido en la Plaza Seregni, mientras se acusa a la policía de practicar una represión con violencia.
Organizaciones sociales sindicales y de derechos humanos cruzaron comunicados con el gobierno, por los operativos policiales destinados a desarmar reuniones y actividades al aire libre.
Deploran la utilización de violencia en los operativos, usando la fuerza en forma desmedida, y se declaran en alerta alegando que "para la represión no hay excusa".
De su lado, el Ministerio del Interior explicó las actuaciones del fin de semana alegando que la actitud desafiante y agresiva de mucho manifestantes, obligó a los efectivos policiales a pedir apoyo y entre pedreas y disparos para dispersar las personas, se produjeron once detenciones, resultando tres efectivos heridos y tres patrulleros con roturas de diversa entidad.
El hecho vuelve a reflotar una politización de la realidad que parece no encontrar la salida.