Pese a sus tres millones de habitantes, Uruguay tiene dos bases en suelo antártico y deberá votar junto a otros 25 países miembros, la decisión sobre lo que pasará en los mares del continente blanco. La Convención formada por Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Chile, China, Corea, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, Namibia, Noruega, Nueva Zelanda, Polonia, Países Bajos, Reino Unido, Irlanda del Norte, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Ucrania y la Unión Europea, debe resolver sobre la delicada situación que atraviesa la Antártida ante el peligro de la aprobación de un área marina protegida.
Se trata de uno de los lugares de la Tierra que se calienta más rápido, alcanzando en febrero temperaturas récord de 20 grados y una media diaria de 2 grados superior a la de los 70 años anteriores.
La mayoría de los glaciares de la región están retrocediendo después que en la primavera de 2016 llegaron a su menor extensión desde 1970 cuando comenzaron los registros satelitales.
En las aguas de la península antártica, se encuentra el 70% del krill del mundo, cuyas larvas se refugian en el hielo marino principal fuente de alimento de la región. La pérdida del krill significa hambre para muchas especies desde las ballenas a los pinguinos, pasando por peces, aves y otros animales.
En 2019 se capturaron casi 400.000 toneladas de krill antártico, la tercera captura más grande de la historia y más del 90% se pescó alrededor de la península antártica.
Hay además contaminación de barcos, derrames de petróleo y se clama por medidas urgentes que deberá adoptar la Convención establecida para proteger los recursos vivos marino-antárticos.