La falta de conductas apropiadas y una cierta imposibilidad a controlar el tránsito entre Rivera y Santana, empezó a dar los temidos primeros contagios. A primera hora de ayer un hombre de 96 años murió y poco después una persona de 76 se transformó en el segundo muerto, donde doce personas transitan la enfermedad.
El Subsecretario de Salud Pública José Luis Satdjian cruzó varios diálogos con autoridades sanitarias fronterizas y no confirmó qué medidas se aplicarán aunque expresó que "todas están sobre la mesa".
Incluso la posibilidad de cerrar la frontera, fue manejada anoche en una teleconferencia mantenida desde la Torre Ejecutiva y de la que participaron también el Presidente Lacalle y el titular de Salud Pública.
Hace semanas que el problema se veía venir. Brasil ya registra 21.000 muertos con una desobediencia generalizada al flujo del gobierno de Bolsonaro y un contagio de costumbre que se imita también en la capital departamental.
Hoy estarán viajando a Rivera funcionarios del Ministerio y el Presidente Lacalle para testear a todas las personas que estuvieron en contacto con los casos confirmados. Al igual que lo que ocurre en Artigas, la desobediencia y la irresponsabilidad siguen yendo de la mano con cruces fronterizos a efectos de comprar artículos o intercambiar social y comercialmente productos.
Es evidente que Rivera ya configura la existencia de un brote porque de las doce que se encuentran contagiadas, cinco pertenecen a un solo contacto.