Las más numerosas teorías y especulaciones van en busca de respuestas definitivas que por ahora no pueden explicar la forma en que los países responden al virus, a fin de determinar quién está en riesgo y cuándo es seguro volver a salir. Cientos de estudios en todo el mundo buscan explicar cómo las condiciones pre-existentes y la genética podrían afectar la amplia variación del impacto.
Dos países vecinos como Irán e Irak son ejemplo de esta realidad.
En Irán el país ha recurrido a entierros masivos, pero en Irak el número de cadáveres es menor a 100.
La República Dominicana ha reportado 7.600 casos y del otro lado de la frontera Haití contabilizó apenas 85.
En Indonesia miles de personas han muerto por el virus y en la cercana Malasia las muertes no pasan de 100.
Bangkok, Bagdad, Nueva Delhi y Lagos, escenarios de verdaderos hacinamientos de gente, han tenido mucho mejor suerte que las elegantes Nueva York, París y Londres.
La teoría de que la temperatura y la demografía podrían ser factores, quedaron derrumbadas con la realidad de Perú, Indonesia y Brasil, países tropicales que desmienten aquella realidad.
Los casos en todo el mundo son absolutamente contradictorios con más excepciones que confirmaciones.
Los investigadores concluyen que la idea de que el clima cálido por sí solo puede repeler el virus es tan sólo una ilusión.