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| Joven Aventurero en su Bicicleta Recorre las Escuelas Rurales. Ayer Estuvo en la Nº 32 |
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12 nov 2019 | Siendo muy pequeño su abuelo le regaló su primera bicicleta, comenzaron a recorrer juntos las calles de su pueblo y a disfrutarlos paseos en ella.
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Se cayó, se levantó,, cruzó charcos, pedaleó sin parar largos trechos, sin saber que con el paso del tiempo esa bicicleta le iba a generar un gran sueño que ha comenzado a cumplir.
Él es Santiago Silvera y ayer en el marco de su recorrido detuvo la marcha en la Escuela Nº 32 de Chacras de Mercedes y compartió con los niños sus experiencias, sus vivencias, sus sueños y seguramente en algunos de ellos se prendió el mismo fueguito que en su momento se encendió en él. Crónicas pudo dialogar con este ciclista que un día soñó, decidió y marchó a recorrer América en su bicicleta. Vive en Montevideo cuando no anda en la ruta. Su familia indicó, está compuesta por su mamá y su papá y son tres hermanos en total. Fui criado en la capital del país y desde muy niño “me gustó salir, recorrer, conocer, subirme a los árboles como tantos”. Tuvo la suerte, dice, de tener una bicicleta desde muy chico pero tampoco “estaba todo el día arriba de ella, solo cuando tenia momentos libres. Vivía en un apartamento, bajaba a la calle y andaba en bici”. Eso fue de chico, señala, a los 18 años comenzó a trabajar porque había terminado primaria, secundaria e intentando comenzar la terciaria porque “quería estudiar Psicología, también estuve intentando hacer algo de Educación Física pero por haberme quedado materias pendientes de sexto año de liceo no pude hacer la prueba aunque tenia todo listo para hacerlo. Hice dos años Psicología y hasta ahí llegué”. Comenta que por ese tiempo ya había tenido la oportunidad de salir en bicicleta los fines de semana por la costa y “cuando llegó el día de mi cumpleaños tuve ganas de pasarlo en Tacuarembó desde donde es oriundo mi padre y decidí irme hasta allá en mi compañera”. Demoró dos días en llegar desde Montevideo a Paso de los Toros. “Ahí me di cuenta que era lo que me gustaba. Preparé bolso, me informé sobre la carpa, que cosas precisaría, la ropa que se usa para andar en bici, la que se necesita una vez que te bajas de ella, porque hay diferencias”. Narró que sus padres no entendían muy bien lo que quería, “aunque sabían que me gustaba mucho el deporte y ya me habían expresado su apoyo en esto”. Después de esos días de ruta y tras el regreso comenzó a pensar en otros destinos. Comenzó a recorrer la costa uruguaya, después fue de Montevideo a Minas, de Minas a Rocha y luego volvió al punto de partida siempre en su bicicleta. “Estos pequeños recorridos me llevaron a pensar en un viaje más largo, ello significó renunciar a mi trabajo, reunir algún dinero y salir rumbo a Argentina, Córdoba, la Quiaca, luego Bolivia, Salar de Oyuni, Oruro, La Paz, crucé por el Lago Desaguadero que es la frontera Perú-Bolivia rumbo a Puno, de ahí seguí a Cuzco, luego Machupichu, luego Ayacucho y desde acá a Lima. Me quedé prácticamente sin dinero y con lo que me quedaba me tomé un vuelo hasta Uruguay y continué el recorrido por mi país”. Rocha ha sido varias veces su destino, hizo la costa, viajó hasta Melo en su bicicleta y desde allí “tomé la ruta que va a Tacuarembó y volví a bajar por la ruta 5 hasta Montevideo. Después comencé a trabajar para juntar dinero, me volví a armar y salí nuevamente a la ruta”. En esta oportunidad el objetivo era Paraguay, “ingresé a Argentina por Paysandú, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, pasé por las Cataratas de Iguazú, Ciudad del Este y desde ahí rumbo a las sierras de Paraguay. Volver luego a Reencarnación, Posadas, a Borja, Brasil, Uruguayana, Artigas, Tranqueras, Valle Edén, Cuchilla de Peralta, Montevideo”. Explicó que esto ocurrió día a día, haciendo entre 40 y 70 kilómetros diarios dependiendo de varios factores como el viento, la lluvia entre otros. Ahora el objetivo son las escuelas rurales del litoral, dijo Silvera. “Se trata de un proyecto que se planteó de visitar y conocer las escuelas que se encuentran en el medio rural para contarle a los niños al mismo tiempo todas esas experiencias que uno va recogiendo en cada recorrido. Tratar de que vean como son los viajes, el respeto de la gente, la educación, que sepan que hay más gente buena que mala y para ello llevo conmigo fotos y videos para mostrarles lo que les cuento”. La Maestra La maestra Claudia Gutiérrez de la Escuela Nº 32 consideró una excelente experiencia la vivida, “porque los alumnos pudieron ver que cuando se tiene un sueño es posible llevarlo a cabo. Les hizo ver que a pesara de ello primero está el estudio y que nada llega solo. Hay que trabajar para ganarse el dinero que necesitó para poder cumplir con su sueño”. Sostuvo que en todo momento lo chicos estuvieron atentos a cada palabra de Santiago, no se perdían testimonio alguno, “demostraron interés y fundamentalmente cuando les recalcó que no “debemos tener miedo de encontrarnos con algo diferente, si respetamos vamos a ser respetados; en cualquier lugar al que lleguemos”. Destacó la docente que el joven demostró y compartió valores que lamentablemente se han dejado en el olvido, valores que llevaron a que fuera bien recibido y respetado en cada ciudad y país que llegó. Entendió oportuno tomar la frase que expresa que “el que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe nunca debe olvidar”, para culminar su reflexión, pues, dijo “en cada niño quedará grabado este rico testimonio que Santiago compartió con todos nosotros”.
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