Cerrando el
encuentro que se realizó en el complejo de viviendas, los ministros escucharon
los testimonios de varios vecinos que hicieron referencia a lo vivido en esa
jornada del 15 de abril y cómo hoy prosigue su vida.
Muy
emocionada, Karina Iglesias no encontraba las palabras exactas para comenzar el
diálogo y lo hizo agradeciendo a todo el pueblo uruguayo, al gobierno y a todos
en general, porque en su caso se quedaron sin casa y además tanto ella como su
pareja, habían perdido su trabajo.
“Fueron
tiempos difíciles pero tuvimos la suerte de que una familia nos acogiera y a
poco más de un año nos dieron una vivienda, a la que nunca hubiéramos podido
acceder con nuestros ingresos.
También debo
reconocer a María Moraes, quien estuvo muy cercana a todos, al equipo de CCU y
sin dudas que no hay palabras para decir un enorme gracias”.
Los vecinos
Walter Montiel y Fátima Jaime también tuvieron palabras de agradecimiento y
mencionaron sus experiencias en ese hecho tan particular, siguiendo en el uso
de la palabra la presidente de la comisión del complejo de Viviendas, Virginia
Fernández, quien señaló que “muchas veces evitamos recordar esa jornada del
tornado, pero hoy debemos agradecer que estamos vivos porque hay gente que ya
no está y no nos puede acompañar. Debemos reconocer a todos los funcionarios de
UTE, OSE, personal del Ejército, Prefectura, ANTEL, Ministerio de Vivienda,
Policía, Intendencia y a particulares que desde el primer día estuvieron
acercándonos un plato caliente, una botella con agua, una palabra de aliento,
algo que tantas familias precisaban y muchos que sabemos, llegaron incluso de
otros departamentos, para expresar su solidaridad.
Hoy debemos
estar agradecidos por todo el proceso que hemos vivido dentro del complejo las
86 familias y las casi 300 personas de todas las edades. Tenemos excelentes
viviendas que quizá muchos de nosotros nunca hubiéramos podido alcanzar y
también debemos reconocer que aunque algunas presentan problemas estructurales,
el Ministerio y el CCU no nos han dejado y seguimos procurando con la empresa
que todo quede solucionado.
Hemos
trabajado para lograr la mejor convivencia, el mejor uso de la casa, el
aprovechamiento de la energía, de los espacios verdes, el acondicionamiento de
cada lugar, pero sin dudas que aún lo seguimos haciendo y seguiremos para que
todos disfrutemos de nuestra vida en este lugar”.
Finalmente,
Alejandro Cabrera, recordó que vivía en los Altos de Dolores junto a su esposa
Laura y sus hijas Abril y Sofía. “Hace nueve años que llegué a esta ciudad y en
esa zona tenía mi casa donde disfrutaba cada uno de los momentos, pero lo
perdimos todo cuando pasó el ‘señor T’, yo prefiero llamarlo así.
Ahí fue
cuando la historia de uno se convirtió en la historia de todos. Lo que queda en
nuestro recuerdo es la historia de aquellos que venían de todas partes, que
junto con los de aquí lograron formar algo más grande que todo lo que se devoró
el ‘señor T’. Tuvimos una gran cadena solidaria y hoy les puedo decir que soy
rico y millonario porque estoy vivo y junto a familia.
No fue fácil
para la gente de esta ciudad que no estaba preparada para estos acontecimientos
y sentí el sufrimiento, la angustia, la desesperación de todos quienes pasaban
a nuestro lado. Queda de todo esto la gratitud hacia la vida porque hemos
sabido seguir adelante con confianza y esperanza y hoy somos mejores versiones
de nosotros mismos. También tenemos la gratitud porque hoy se que transcurrió
un día más de mi vida. Gracias a los profesionales de la salud, a aquellos que
te abrazaban cuando te veían destrozado, a quienes pasaban a diario con el café
caliente y una torta frita en las tardes frías de ese invierno. También el
agradecimiento a las autoridades, a las empresas, al Comité de Reconstrucción,
a todos quienes entendieron lo que estábamos sufriendo cada uno de los
afectados.
Un especial
reconocimiento para mi familia, para mis amigos, para quienes me acompañaron
durante los cuatro meses que estuve sin conciliar el sueño y los 15 días que
permanecí en una clínica en Montevideo. Vivo el aquí y el ahora, somos felices
con nuestra nueva casa. Esta es nuestra historia, quizá parecida a la de alguno
de ustedes y estamos felices porque tenemos lo necesario para vivir una rica
vida”.