La ausencia de sus superiores y de más vecinos fue resaltada por los policías que este viernes realizaron una concentración en plaza Independencia reclamando atención y respaldo para la función que desempeñan.
En el adelanto que realizáramos en la edición anterior destacábamos asimismo la escasez de concurrentes cuando es un tema que preocupa a gran parte de la comunidad como es la inseguridad aunque en esta ocasión estuvieron presentes referentes políticos y sociales y algunos vecinos.
Como se indicó se trató de una concentración convocada por el SUPU Soriano pero se contó con representante de la capital del país: Cabo Sofía González del Sindicato Policial de Funcionarios de Montevideo y el Cabo Mauro Rivarola del SUPU Soriano.
Precisamente González destacó entre otros conceptos que “los trabajadores policiales sabemos que el riesgo es inherente en nuestra tarea y decimos ¡basta!". Sabemos nuestros riesgos pero no nos regalen, necesitamos respaldo y apoyo en nuestra función, con normativas claras, como lo es el proyecto que presentamos el mes pasado de legítima defensa presunta y también necesitamos que nos escuchen".
Añadió que no se entiende "¿por qué hay esperar a que el delincuente nos dispare primero para poder así pelear? ¡No señor!, no estamos hablando de un famoso gatillo fácil, como escuchamos hace un par de días. Estamos hablando de las necesidades urgentes que tenemos".
Mientras tanto Mauro Rivarola fue enfático en sus expresiones demostrando el malestar y el dolor que existe dentro del cuerpo policial por los sucesos de los últimos tiempos.
Se lamentó por no encontrar entre los concurrentes “ningún superior nuestro, que deberían estar acompañándonos, porque somos los que estamos en la calle, los que combatimos el delito, poniendo la cara y el pecho a las balas, pero no veo a ningún superior y eso también me deja mal, no debería ser así”.
Sostuvo entre otros conceptos que más allá de ser policía es un ciudadano que forma parte de esta comunidad, pero que también hay otros que son víctimas de este flagelo, “que son padres, madres, hijos”
Opinó que quizá “si este acto hubiera tenido banderas políticas, habría más gente, pero como lo convocamos los policías que somos a veces mal vistos por la sociedad por usar un uniforme, viene menos gente”.
Indicó por otra parte que “ya no es temor a que nos roben, ahora el temor mayor es a perder la vida en manos de un marginado de la sociedad, que se cree con el derecho de privarnos del nuestro, del más más importante, que es nuestra vida”
Rivarola señaló, "tenemos que unirnos como sociedad, ¡decir basta! ¡Qué pare acá! Mi obligación como policía es velar y cuidar por los derechos de los demás, pero sabés que me siento atado, que perdí un hermano, un trabajador, en manos de delincuentes, porque se cuidan más los derechos de ellos y existe un vacío total para atender a las víctimas, a todas las víctimas del delito ¿y cuál es el problema?, la Policía, la Justicia, las leyes, el nuevo Código del Proceso. O te matan o lastimas a un señor marginado de la sociedad y seguramente la ley, muchas veces que es inflexible para nosotros nos manda a la cárcel porque estamos formados y somos profesionales, mientras que si somos lesionados por un delincuente, con un perdón, se va para la casa. Es muy triste e ilógico sentirse inseguro, cuando tenés que brindar seguridad".
Destacó asimismo que los policías realizan muchas más acciones que simplemente salvaguardar al ciudadano, “somos parteros, sicólogos, doctores, abogados, curas, por un instante, en algún momento debemos tomar el rol que nos parezca mejor para ayudar a los ciudadanos. Porque ahora la Policía dejó de ser represiva, somos comunitarios, en eso nos transformaron, somos una empresa con metas de gestión, con descuentos por las mismas si no se pueden cumplir”
Se lamentó por otra parte por las condiciones en las cuales trabajan, manifestando que “tenemos un solo uniforme para trabajar 8, 12 y hasta 24 horas. El policía no puede sentir hambre, frío, calor, ir al baño y agrego una cosa, las femeninas tampoco menstrúan. Siempre vamos a ser dos policías, siempre van a ver dos policías en el Centro, ellos seguramente estarán así, con muchas necesidades y gracias a las ochavas de los edificios se pueden refugiar de las inclemencias del tiempo y con su presencia disuaden el delito”.
Habló de la falta de personal señalando que las comisarías están diezmadas, saturadas de tareas, “porque se nos sumó el servicio 1010 porque no alcanzan las tobilleras que hay en stock y debemos cuidar a las víctimas de violencia de género. Hay buena madera para trabajar, pero hay pocas herramientas para pulirla, pero el policía, esos de azul, siempre van a estar, a pesar de todo y de todos, reconociendo que como en todo oficio, hay gente buena y mala, pero hablo por los buenos".
Por último reclamó apoyo y más compromiso, “exigir más sí, pero también algo de interés para el bienestar de los policías, que ahora poco se hace. Somos números, no somos humanos. Considero que una máquina con todas las piezas bien aceitadas funciona mejor, pero si la traban no marcha.
La gente, el trabajador, el policía, muchas veces se frustra, se siente incómodo, usado, se siente mal, pero ese liderazgo, esa motivación, no cualquiera la da, empujarlo y decirle vamos adelante, me levanto del asiento y te voy a respaldar, ayudarte a caminar, como lo hace un padre con un hijo, pero últimamente nos están dejando caer y no pasa nada”.