Estuvo en Mercedes por algunas horas Azul Cordo invitada
por el Colectivo BiBi Ni una Menos Soriano para dar una charla sobre periodismo
y narrativas feministas, cómo queremos que nos nombren.
Con un grupo importante tanto de mujeres como de hombres
se estuvo reflexionando sobre los mensajes que se construyen en torno al
movimiento feminista, a las movilizaciones, y pensando cuándo y por qué se
comenzó a decir “ni una menos”, consigna tomada desde Argentina bajo la cual se
han movilizado desde el 2015.
Cómo se habla y cómo se narran las distintas violencias
que sufren las mujeres fue tema de conversación así como también cómo se quiere
narrar el “viva nos queremos”.
Cordo dijo que no hay que quedarse sólo con “pensar en
denunciar lo terrible que sufrimos todos los días, de manera más o menos
extrema que sería el feminicidio, pero hay otras como psicológica, económica,
mediática, simbólica, obstétrica, pero también es importante pensar juntas cómo
se va a narrar el vivir cotidiano sin el sufrimiento. Somos sobrevivientes de
varias situaciones y seguimos haciendo cosas. Eso debe ser tomado por nosotras
como herramienta poderosa para darnos ánimo, para saber que se puede de salir
de situaciones de violencia, para fortalecernos juntas como hace este
colectivo”.
Ni una Menos
Dijo Cordo que “ni una menos” significa un “basta a tanta
violencia que nos atosiga pero también significa un accionar que tiene que ver
con qué queremos, qué hacemos y cómo lo podemos cambiar.
No debemos quedarnos en la denuncia, sino también es
pensar otras formas de vivir que sean dignas y sanas”.
Sostuvo que se ha avanzado mucho en lo que tiene que ver
con “nuestra presencia en el espacio público, las mujeres nos hemos
reencontrado allí, logrando sortear esta división que quiere el patriarcado que
es que permanezcamos en nuestras casas. Encontrarnos es poderoso y cuando
estamos en la calle nos sentimos más fuerte”.
En cada encuentro se pueden registrar los distintos
matices de la violencia dijo la periodista y no hay que quedarse solo en la
identidad de haber sido violentadas de alguna manera u otra. Es importante
detectar esos mecanismos que nos permitan ver que se puede salir porque hay
narraciones desde la experiencia.
Las leyes
Cordo indicó que hay avances con respecto a las leyes,
como la que tiene que ver con la ley integral contra la violencia de género.
Pero no obstante, añadió, hay un debe gigante que es
asignar recursos a la ley. “Podemos tener la mejor legislación pero si no
tenemos recursos humanos y materiales no sirve de nada. Recursos humanos
capacitados para hacer cumplir la letra de la ley y materiales para que haya
fiscalías especializadas que funcionen, para que haya servicios de atención,
para que tengamos órganos que reglamenten y hagan cumplir la ley. Si no tenemos
esas herramientas no sirve de mucho”.
Azul Cordo
Es Licenciada en Comunicación Social por la Universidad
Nacional de La Plata. Está diplomada en Género y Políticas de Igualdad. Trabajó
en diversos medios de comunicación en La Plata, hasta que en el año 2010 se
trasladó a Montevideo. Fue integrante de Mujer y Salud en Uruguay hasta el 2017
y de la Red de Mujeres Periodistas del Uruguay. Desde comienzos de la década de
2010 su acción se desarrolla en la militancia social. Sus trabajos de
investigación se enfocaron en los derechos humanos, el pasado reciente y la
memoria, los derechos de las mujeres, de la niñez y de la adolescencia, las
personas en situación de calle y la articulación con organizaciones sociales.
Así también, se ha dedicado a trabajar en el área de los derechos sexuales y
reproductivos, la despenalización del aborto y ha desarrollado reflexiones
sobre mujeres y personas trans, privadas de libertad. En el año 2010 comenzó a
coordinar el taller de periodismo "El Muro" en la Casa Bertolt
Brecht, de Montevideo, y en 2015 coordinó la publicación del libro El Muro.
Historias desveladas.
En marzo del 2017 recibió el Premio Nacional de Prensa
Escrita Marcelo Jelen, creado por las organizaciones Cotidiano Mujer,
Asociación de la Prensa Uruguaya, ONU Mujeres y Unesco, por su artículo
"Tan triste como ella" publicado en el Semanario Brecha. Según el
jurado, la nota “denuncia el caso de Soledad Olivera, quien se suicidó frente a
las cámaras de seguridad de la sala 16 del hospital Vilardebó, sin que nadie lo
impidiera. Se destaca la intensidad del relato, y el encadenamiento de fuentes
y testimonios, para plantear un problema estructural en Uruguay.