Niños, padres y docentes del CAIF Koster tuvieron la posibilidad ayer de escuchar la lectura del cuento “Canción de Cuna” que estuvo a cargo de la propia autora, maestra Andrea Ibarra, quien con esta obra logró ganar el concurso convocado el pasado año sobre Afrodescendencia y primera infancia.
En la ocasión estuvo presente el Director nacional de la Dirección Sociocultural del Mides, Federico Graña, quien al referirse al tema de afrodescendientes recordó que cuando se comenzó a trabajar en esta temática se conoció que las becas eran otorgadas a un 1 ó 2 % de chicos afro cuando la ley preveía que se debía tener el 8%. Hoy la situación ha cambiado, se están otorgando un número aproximado al 20% por lo que se está cumpliendo con la ley. No se está recibiendo la misma respuesta con los ingresos al Estado que se sitúan en el entorno del 4% y los gobiernos departamentales no han llegado a superar el 1%.
Recordó que desde 2005 hay un Departamento de mujeres afro que funciona desde el Mides, procurando siempre abatir las brechas de desigualdad en las mujeres afro en particular.
Afirmó que en Uruguay existe un racismo institucional con discursos y prácticas micro racistas que ha hecho que muchas personas afro ni siquiera piensen que varias de las prestaciones y derechos que tiene el Estado, son también para ellas.
Julio es el mes de la afrodescendencia, por lo que durante todo ese mes se realizarán diferentes acciones tanto en Montevideo como en el interior y se realizarán las primeras jornadas académicas de estudio sobre la realidad de los afrodescendientes en Uruguay y su historia. Se presentará un primer resumen con aportes de personas afrodescendientes dirigido por la decana de la Facultad de Humanidades, Ana Frega, y un equipo de técnicos de gran nivel. El reconocimiento del aporte que han tenido desde lo cultural, social, laboral y no sólo pensar en ellos por el candombe y el tango, es fundamental para entender cómo llegaron muchos afrodescendientes a nuestro país. “Debemos entender quienes no somos afro el dolor acumulado de mucha gente que llegó a Uruguay en barco obligada, no a buscar otro destino, sino como mano esclava y que aquí trataron de construir una vida. Como sociedad debemos escuchar ese dolor que está acumulado porque es la única forma que tenemos para desandar muchas cosas que han ocurrido y que se siguen dando”.