Esta actividad se enmarca en el Proyecto de Formación y Turismo Social Cooperativo, financiado por OPP Uruguay más Cerca-FIDET.
Este proyecto fue presentado por Unidad Cooperaria Nº 1 y seleccionado a fines de 2018. Participan como organizaciones socias la Cooperativa Tierra Que Anda y la Escuela Nº 105. Participan del seguimiento la Intendencia de Soriano a través de la Oficina de Promoción y Desarrollo, el Ministerio de Turismo y OPP.
La actividad fue liderada por el Taller La Barca, con Diego y Roberto, que aportaron una vez más sus saberes, sus ideas, su buena disposición a enseñar y a aprender, su capacidad de organización y su kit de herramientas.
De acuerdo a lo que manifiestan a través de su portal, en el marco de este proyecto se construyeron, bancos, mesas y juegos.
El vocero de los participantes narró de forma muy clara y a modo de cuento cómo fueron las instancias vividas en estas dos jornadas.
La narración
Conforme lo sucedido destacó que en primer lugar “se aseguraron los materiales aconsejados por Diego: palos curados, tablones, piques, varilla roscada, tuercas, clavos, discos para la amoladora, nafta y aceite para las motosierras”
Después, expresó que “el Consejo Directivo de la Cooperaria afirmó la convocatoria a sus socios y comunidad. Entre viernes y sábado, contra lluvia y viento los compañeros de la sección agrícola de la Cooperaria aseguraron la materia prima pidiendo prestado a los montes un pedacito: fresnos de distintos diámetros, un tronco con forma para el “bicho” y varas de ligustro. Ahora sí estaban las cartas echadas. Amaneció feo el sábado. Calzados con botas fueron llegando niños, jóvenes y adultos, armados de ganas y de las herramientas que podían colaborar con la causa. Un puntapié de presentación y organización por parte de La Barca y sin demasiada dificultad todos encontramos tarea. Decenas de personas íbamos metiendo y sorprendiéndonos de lo mucho que avanzábamos. Los materiales iban perdiendo rusticidad, de la mano de escofinas, formones y pulidora”
Agregó que “la domesticación de la madera fue necesaria para que los juegos y la carpintería rústica sea segura para todas las edades. Armados de machetes y “pela palos” los fresnos y ligustros iban perdiendo rugosidad y ganando belleza y durabilidad.
Las decisiones se iban cocinando in situ, si bien estaba la idea de un juego grande para niños-la carreta-, mesas y bancos. Dónde, cómo, con qué materiales eran decisiones que se iban tomando entre todos y las variantes iban surgiendo de acuerdo a otros materiales imprevistos; un cuero de vaca, más ruedas de carro, etc.
Viendo los materiales que había y el avance de la obra, la bordeadora fue ganando al silencio y compitiendo con las motosierras, nos tiramos a armar un fogón con bancos fijos e iniciar la estructura de otro juego para niños: una “carpa india”, además de dos hamacas que quedaron colgadas del ligustro.
Nos cobijamos entre todos y disfrutamos de dos sabrosos almuerzos de la mano de Olga Belén compartido entre jóvenes y docentes del centro de formación, familias cooperarias y talleristas de La Barca. Redondeamos las jornadas con una ronda de reflexiones y sentires, ordenando herramientas, limpiando el lugar, llenos de energía y satisfechos por el cambio logrado”, concluyó el narrador.