En la Justicia ordinaria la muerte de Roslik no tuvo consecuencias. Aunque se abrió una investigación, en 2014 un Tribunal de Apelaciones ordenó su archivo por considerar que existió “cosa juzgada”, ya que Sergio Caubarrére había sido condenado por la Justicia Militar y porque el crimen había prescripto después de años sin avances en la causa.
Sobre la reapertura del expediente, Crónicas dialogó anoche con el coordinador del Observatorio Luz Ibarburu quien explicó los pasos que se han dado hasta el momento.
Raúl Olivera indicó que “desde el Observatorio se presentó un escrito solicitando el desarchivo, la Fiscalía lo acompañó y el Juez resolvió aceptar esto.
Hoy la causa está en la Suprema Corte de Justicia por un recurso que presentamos de inconstitucionalidad. Entendemos que en esta causa lo único que se hizo fue que la Justicia Militar procesara a un militar quien estuvo poco tiempo cumpliendo la pena, pero no se investigo, ni se tomaron declaraciones a muchos vecinos de San Javier.
Entendemos que originariamente la causa fue mal tramitada porque lo tomo la Justicia Militar. Tras la apertura democrática la misma se volvió a reactivar y en esa instancia los abogados que representaban a los militares pidieron la clausura de los expedientes.
La Fiscalía de Derechos Humanos a cargo del Dr. Ricardo Perciballe unificó casi todas las causas que están radicadas sobre la represión que se dieron contra la comunidad de San Javier, incluido el asesinato de Roslik. Aunque demos por válido el juicio que hace la Justicia Militar a Caubarrére, en realidad entendemos que no es el único responsable.
La Suprema Corte de Justicia deberá expedirse sobre el recurso de inconstitucionalidad que tiene a consideración, una vez que éste quede resuelto el expediente volverá al Juzgado y allí el Juez dispondrá las investigaciones.También hay una causa de Susana Zanoniani que es otra víctima de San Javier y un expediente anterior presentado por el propio pueblo .
Sabemos que la Suprema Corte de Justicia no tiene plazo, por lo general algunos expedientes tardan un año en resolverse. La documentación de estos casos no está digitalizada y cada pieza pasa por los cinco jueces y esto lleva su tiempo”.
Vladimir Roslik era hijo de inmigrantes rusos, como muchos de sus vecinos y pacientes en San Javier. Entre 1962 y 1969 estudió medicina en Moscú. Volvió a Uruguay para ejercer su profesión, pero fue detenido y torturado en 1984 en el Batallón de Infantería Número 9 de Fray Bentos por presuntos vínculos con el comunismo. Tenía 43 años y un hijo de 4 meses.