El Escribano Alfonso Arias acaba de publicar su 19º trabajo de una sucesión de ricos testimonios sobre la historia de Soriano.
Después de haber arrojado luz sobre testimonios y biografías de numerosos hechos, puso en los últimos días el acento sobre un barrio que, habiendo desaparecido técnicamente, se ubica en la memoria de los mercedarios en razón de los numerosos hechos que sucedieron con el paso de los años.
Como lo explica el autor, se trata de un compendio de datos, nombres, apodos, ocupaciones, terrenos y galpones, a los que hace referencia siguiendo un trabajo anterior sobre la propia rambla de Mercedes, efectuado en 2008.
En consecuencia lo que sería "la rambla de Mercedes - II" es una continuación de la anterior con un subtítulo de "Un barrio que ha desaparecido" en alusión al elevado número de edificaciones que debieron demolerse para dar lugar a la continuación de ese paseo preferido de los mercedarios que es la propia rambla.
En las más de 70 páginas que se pueden leer con avidez gracias a las clarísimas explicaciones, la mira se pone hacia 1980 donde empezaron a desaparecer las manzanas que contenían distintos edificios cuyos habitante se vieron obligados a trasladarse a sitios alejados de su ubicación natural.
Una referencia inmediata y obligada es la manzana ocupada hoy por el Club de Remeros Mercedes, donde se levantó la jabonería y velería Zamora, que luego pasó a la firma Koster Hnos. y que, con su alta chimenea, dibujó durante años el horizonte hacia el este de la rambla.
La historia de las balsas, la fidelería que levantó la firma Costa y Cía. en 1926, demolida en 1986 para dar paso a la extensión de la rambla, tenía un riquísimo entorno material y comercial, que se rescata en el libro tanto como sus extensiones en el tiempo hasta terminar con el nombre de Fábrica Napoli, unión de los apellidos de Celino Nazer y Antonio Politeo.
Alusiones a los muelles ubicados a lo largo de la costa, explican una época de comercio pujante en el que barcos cargueros transportaban productos de la zona en especial los producidos en las curtiembres y depósitos de granos.
Párrafo aparte por su nostalgia, implica la alusión a la morada precaria de José Salles (el Dios Verde) que recorrió el país predicando sus creencias.
La publicación está salpicada de fotografías de recordados vecinos, cada uno de ellos con sus interesantes historias de vida, hasta llegar en las últimas páginas a la referencia a la extensión de los hilos de la línea telegráfica, necesarios para unir ambas márgenes del río Negro. Tres palos de considerable altura sostenían los referidos hilos al igual que los ubicados sobre el departamento de Río Negro, que, con el paso de los años fueron sustituidos por una torre de metal que fue desarmada tiempo después aunque el barrio siguió manteniendo la denominación popular, como consecuencia de la prolongación del telégrafo "platino - brasileño" que llevaría y traería los mensajes hacia y desde Fray Bentos.
Sin duda un trabajo magnífico impreso en Talleres Gráficos Moyano, con auspicios del Centro Histórico, diseños de Martín Sóñora y Graciela Osores y fotografías propias del autor y personas entrevistadas.