Unos 25 participantes entre niños y adolescentes vienen formando parte de talleres de lengua de señas uruguaya en el salón ubicado en el local del SUNCA en la ciudad de Mercedes. Ello surge como forma de retribuir a la sociedad el aporte que el Fondo de Solidaridad les brinda pudiendo llevar adelante el curso por videoconferencia para aquellas personas con discapacidad auditiva.
La Historia
Karina Piñeiro, mamá de un niño con problemas auditivos y Johana Badaracco intérprete, fueron las promotoras de esta iniciativa y quienes lucharon para que pudiera cristalizarse.
Tras muchas idas y venidas, dijo Karina Piñeiro en diálogo con Crónicas, la vida las cruzó con Marcelo Cuadra que en ese momento era dirigente del Fondo de Solidaridad del SUNCA y fue quien facilitó las gestiones que concluyeron en esta realidad. Lamentablemente, añadió, “cuando terminábamos la primera parte del curso falleció en un accidente automovilístico”.
Indicó que cuando llegaron a la “sede sindical, nos reunimos con Cuadra y otros dirigentes para explicarles que necesitábamos un local donde poder ofrecer esta oportunidad a las personas sordas por entender que tienen derecho a mejorar su calidad de vida, no vivir aislados y poder integrarse. Se nos pidió que presentáramos una carpeta con el proyecto, con el fin de conocer los objetivos perseguidos, las herramientas necesarias para desarrollar el mismo y el monto que se debía abonar a la institución que da el curso.
Tras el estudio de la documentación entregada el Fondo de Solidaridad “resolvió apoyar la propuesta y se nos proporcionó el mobiliario y se hizo cargo del costo. Ya se está llevando adelante el segundo año y el mismo se dicta por videoconferencia”.
Retribución a la Sociedad
Piñeiro destacó que ante esta realidad “coincidimos con mis compañeros que queríamos y debíamos hacer algo para retribuir a la sociedad la ayuda que se nos estaba dando a través del Fondo de Solidaridad y al mismo tiempo realizar un aporte a la causa y a la comunidad sorda”.
Es aquí donde surge la idea de ofrecer talleres para niños y adolescentes y el gasto que insumen los mismos es absorbido por los integrantes del equipo de trabajo.
“Solicitamos autorización a los dirigentes locales del SUNCA para utilizar el salón que nos prestaron para el otro curso, accedieron y además el sindicato se hace cargo del pasaje de la persona responsable de dictar la clase y se le da la oportunidad de tener un ingreso económico. Se trata de Antonella Barón, doloreña, que aunque no es docente ha participado de varias capacitaciones tanto en Dolores como en Nueva Palmira y forma parte de la comunidad sorda”.
Explicó Piñeiro que “la lengua de señas es enseñada siempre por la persona sorda, hablante de su lengua natural”.
Los talleres comenzaron este sábado con mucho interés de parte de niños y adolescentes y de los padres de estos chicos que agradecen la oportunidad que se les brinda. Por el momento hay 25 participantes. Algunos de ellos comparten clase en el liceo con un estudiante sordo y les entusiasma la idea de poder comenzar a comunicarse con su compañero.
La clase se dicta entre las 16.30 y las 18 horas y las edades oscilan entre los 10 y 14 años. El primer día se les dio la bienvenida con una merienda y entrega de souvenir.
Agradeció una vez más al sindicato de trabajadores de la construcción por este apoyo “invaluable” y resaltó una vez más la ayuda prestada por Marcelo Cuadra que fue quien desde el primer momento “nos tomó en cuenta e hizo todo lo que estaba a su alcance y más para que se concretara todo esto”, concluyó.