La Productora “33 Grados” integrada por Jesús Catsouris y Desirée Ruggiero sigue avanzando en el mega proyecto que pretende llevar adelante en el mes de enero, en forma paralela al festival internacional de músicos.
Es en ese marco que vienen manteniendo contacto con organizaciones sociales, empresas, Intendencia y otras entidades públicas y privadas con el fin de presentar la propuesta que no cabe dudas será un éxito, puesto que se harán treinta y tres intervenciones en distintos puntos de la ciudad.
En estos contactos estuvo presente el Fondo Social de la Construcción a través de su responsable Nicolás Agüero quien aceptó de inmediato la propuesta y en la tarde de este sábado comenzó el trabajo en el patio interno del Centro Papelero Mercedes con la guía de uno de los artistas que estarán presentes en este encuentro, Sebastián Santos y con él dialogó Crónicas.
La Conversación
Narró Santos lo que se está haciendo en el patio de la sede social papelera y que culmina hoy. Se trata de un mural participativo dentro del marco de una serie de actividades previas al festival “33 grados”, organizado por la Productora que lleva el mismo nombre que se desarrollará entre el 12 y el 19 de enero de 2019. Llegarán 15 artistas internacionales y 15 nacionales y locales abordando el tema del muralismo, el grafiti y la actividad actual es abierta a todo el que quiera sumarse.
La idea es que la gente se empiece a contagiar y se vaya formando el clima para los primeros días del año nuevo cuando se lleve a cabo el festival.
Sebastián es nacido en Australia pero desde los dos años vive en Uruguay, tiene un gran sentir por los viajes y lo latinoamericano, habiendo arribado recientemente desde Chile.
En su periplo, ha venido pintando por Colombia, Perú, Ecuador, y ahora llegado a Uruguay después de varios meses comienza a “ponerse en forma nuevamente de a poquito con estas intervenciones” de la mano de esta Productora.
El Arte Urbano
Explicó que con el arte urbano lo que se pretende es poder “re significar los espacios y la gente pueda mediante las intervenciones apropiárselos y enriquecer el acervo cultural de las ciudades, de los pueblos, de los barrios. Son imágenes, símbolos que le dan otra mirada a lo cotidiano. La idea es pintar muros en distintos puntos de la ciudad. En algunos casos en lugares muy visibles pero también en otros más populares”.
El Impacto
Dijo que este trabajo lo viene realizando junto a otros artistas desde hace varios años y este es el primero que se organiza en “formato festival”. Seguramente este evento que se viene organizando va a impactar “muy fuerte, porque habrá muchos artistas, se pintarán muros de gran tamaño, se verán durante varios días realizando intervenciones y aunque no calibramos hoy como será pensamos que habrá una gran receptividad”. Indicó que se viene recibiendo mucho apoyo pero no se puede aún imaginar cómo serán “porque primero hay que vivirlo. Se vienen dando las condiciones para que sea un éxito y algo muy positivo para la comunidad mercedaria pero habrá que esperar un poquito más”.
La Valoración
Señaló que las comunidades valoran lo que el artista entrega en cada obra “porque lo reciben de una manera auténtica. Por eso en este caso elegimos que la actividad fuera de intervención abierta para que la gente pueda pintar, vincularse y paso a paso ir habituándose”.
Significó que lo que no se quiere es “desembarcar y dejar unos muros pintados de un día para otro sino lo que se busca es que la gente se involucre y vaya preparándose para ese tiempo”.
Galería y CieloAbierto
Con respecto a las diferencias que existen entre exponer sus obras en una galería o sala de exposición y hacerlo a cielo abierto, Sebastián sostuvo que las mismas están dadas en “el tiempo de lectura”. Lo de la galería “puede invitar a algo más íntimo, donde el trabajo se puede apreciar de cierta manera pero la calle tiene otro lenguaje que es mucho más inclusivo. Una vez que el mural se realiza queda haciendo su camino solito, porque no podemos cuidarlo, uno se desprende de él y la comunidad lo cuida porque lo siente suyo”.
Agregó que “cuando pintamos en la calle la gente es partícipe en mayor o menor medida pero forma parte de ese muro. Eso no sucede cuando pintamos en un taller, creando solo y recién cuando expongo tengo cierta retribución. Pero cuando estamos a cielo abierto todo el que pasa, independientemente de la educación, su edad, profesión, trabajo, tiene su propia visión de la obra y eso es lo que busca el que realiza arte urbano”, concluyó.