"No trabajé para ser héroe, pero sé que continuaré trabajando para ayudar a que el oficio de vivir sea el mejor del mundo", dijo ayer el Presidente uruguayo reconociéndose altamente emocionado por la distinción que le otorgó la Organización Panamericana de la Salud.
Agradeciendo en nombre de Uruguay y del pueblo, su familia, sus docentes, colaboradores y pacientes que le llevaron hasta allí, nuestro Presidente calificó al diploma recibido como "el compromiso de demostrar a diario que el reconocimiento es merecido", añadiendo que la actividad científica y el quehacer político no son ni mejores ni peores que otras, pero fueron "las que encontré en mi camino y las que me acompañan desde hace muchos años".
Más adelante reflexionó en cuanto a que "la enfermedad es materia de los médicos y de la medicina, pero la salud es un asunto de la sociedad en su conjunto, por lo que las políticas referidas al control de consumo de tabaco y de enfermedades no transmisibles, son testimonio de ello".
Consideró imprescindible adoptar decisiones políticas con fuerza, determinación y voluntad, con estrategias que reduzcan la pobreza, promuevan la inclusión social y la alimentación y sistemas que detecten tempranamente enfermedades para todos los ciudadanos sin exclusiones.
Todo esto -dijo- no se logra sólo en los laboratorios o despachos de gobierno, si la sociedad en conjunto no siente que estas políticas son suyas y sin democracia no logramos la mejor vida, tarea en la que está y persistirá Uruguay.