Toda la atención del gobierno está puesta del otro lado del río Uruguay desde donde llegan noticias más que inquietantes. Buenos Aires vivió otro día de locura sin que nadie pudiera explicar con certeza las razones de la debacle.
A la escalada del dólar vendrá ahora un aumento de los combustibles, alimentos y tarifas que han terminado de encender la polémica entre la población argentina, donde ya hay rumores de que los estallidos sociales no están lejos.
En Montevideo el Banco Central vendió 133 millones de dólares buscando amortiguar la suba del billete, que igualmente cerró en el promedio de los 33 pesos. A diferencia de Ferreri, el ministro Astori dijo que el dólar en Uruguay acompaña al resto de los mercados, justificando así la intervención del Banco Central.
Para Astori lo que sucede es un fortalecimiento del dólar a nivel global y el ministro le agregó que el Banco Central uruguayo practica una política cambiaria que consiste en acompañar las tendencias internacionales procurando eliminar desajustes bruscos.
En realidad, sus expresiones parecieron disentir diametralmente con la visión de su Subsecretario.