"Lo que para todos nosotros hoy es un delito, para muchos integrantes de la sociedad uruguaya es un trabajo. Si no entendemos eso, no vamos a entender cómo combatir el problema", sostuvo el Fiscal de Corte a propósito del cruce de visiones sobre la seguridad.
Díaz volvió a insistir en que el tema está en las estrategias de prevención, educación, trabajo y reducción de la desigualdad.
Además "cuando hablamos de estrategias de control, de punitivismo, de medidas restrictivas de la libertad estamos hablando de medidas que impactan hoy en el 5,4%”, que corresponde a la proporción de imputaciones de los casos que ingresan al sistema judicial.
“En 2016 hubo 236.164 denuncias, de las que se comunicaron al sistema de administración de justicia 91.649. De esas comunicaciones solamente se iniciaron investigaciones por el 21,6 %. De estas solamente el 5,4% terminaron en imputación”, explicó el fiscal.
“Si dejamos de lado las estrategias de prevención nos estaremos concentrando exclusivamente en este pequeño porcentaje. Yo veo que estamos demasiado preocupados del sistema policial o del sistema de justicia y estamos ignorando todo lo que tiene que ver con la prevención”.
Como medidas de prevención, el fiscal de Corte hizo hincapié en “la reducción de la pobreza y la desigualdad” y la modificación de “los incentivos laborales y el acceso al mercado de trabajo”.
“Es importante que los jóvenes pobres en este país tengan oportunidades económicas legales para evitar que sigan siendo agentes y víctimas de la violencia social”, dijo.
El grado de avance en el sistema educativo de la población carcelaria “interpela fuertemente sobre la incidencia de la educación como mecanismo de prevención de la violencia y como mecanismo de la seguridad”, agregó. Según datos de 2010, el 43% de los presos había culminado la escuela y solo el 2,1% el ciclo básico.
“Ignoramos que el delito es una construcción cultural y normativa en un momento dado”, afirmó Díaz.