Los sobrevivientes lograron salir con el cuerpo cubierto de cenizas mientras otros mostraban graves quemaduras. Los socorristas no daban abasto mientras las autoridades pedían la ayuda humanitaria internacional.
Las consecuencias de la erupción son imposibles de evaluar mientras el Instituto de Sismología sostenía que el volcán había finalizado su erupción.
De cualquier manera existe ceniza en el ambiente a una distancia de 20 kilómetros del perímetro volcánico, pero las barrancas están llenas de flujos de sedimentos que pueden desplazarse en grandes avalanchas en las próximas horas y días.
El Presidente de Guatemala Jimmy Morales declaró tres días de duelo por las muertes y dijo que se reportan unos 3.000 evacuados y 653 albergados.
La ceniza que lanzó el volcán llegó hasta los 10.000 metros de altura. El aeropuerto de la capital fue cerrado y pese a la declaración de Estado de Calamidad, las ayudas no llegaron con la velocidad que era necesaria. Muchos sufrieron asfixia por sofocación y otros resultaron calcinados por los flujos de humo y arena incandescente que se desprendieron del volcán.
Los residentes de la zona estaban acostumbrados a las erupciones, que eran frecuentes, pero los tomó por sorpresa una violenta explosión que lanzó una nube tóxica.
Guatemala se hunde en el dolor y la incertidumbre.