La mirada de la transparencia y de la ética, está puesta ahora ni más ni menos que sobre uno de los tres integrantes de la Junta que ha venido analizando la conducta de otros jerarcas y autoridades nacionales.
Es el caso de Daniel Borrelli, ex jefe de Policía de Salto entre 1995 y 1999 y Subsecretario del Interior hasta el 2003. Según una noticia que publica Búsqueda en la portada de su última edición, cuando encabezaba la policía departamental salteña se aprobó viáticos a sí mismo de los que no rindió cuenta, mientras que el Ministerio del Interior le pagó el teléfono de su casa de Salto donde vivía los fines de semana, por montos que superaban los U$S 600 de aquella época.
Borrelli argumentó que el teléfono que la Presidencia de la República le instaló en Salto era para tener línea directa con el mandatario y los Ministros, pero que bien pudo ocurrir que su hijo, un niño menor de diez años lo utilizara para llamarlo a diario o lo utilizara su empleada para participar en el juego de la cédula y llamar a Dinamarca.
Búsqueda recuerda que el 1º de marzo de 1995 quedó al frente de la Jefatura de Policía Departamental. A partir de allí, nunca justificó en qué gastaba gran parte del dinero que recibía ni tampoco hacía deducciones cuando no tenía comprobante.
Uno de los gastos es de U$S 154 para viajar de Salto a Montevideo y a su retorno informó que la habitación en la que se quedó y una serie de llamadas telefónicas le costaron otros $ 776 y no justificó el resto de lo gastado.
En varias oportunidades recibió $ 2.500 como viático y en uno de los comprobantes (esta vez por más de U$S 4.600 (casi $ 50.000) figura como concepto "viáticos varios a Montevideo".
El actual integrante de la JUTEP respondió que no se precisaba rendir cuentas en ese momento.
En otro de los recibos aparece la autorización de un viático sin motivo recibido por su esposa Gloria Spinelli, a lo que Borrelli argumentó que una funcionaria de la Jefatura que militaba en el Frente Amplio había puesto el nombre de su esposa para comprometerla. Según se desprende de la documentación aportada por Búsqueda, algunas facturas superaban los $ 5.000 y otras los $ 10.000, cuando el salario mínimo rondaba los $ 1.000.
En diciembre la factura de teléfono de la casa de Salto trepó a casi U$S 500 incluyendo decenas de llamadas a celulares y otras a España. También hubo facturas de U$S 676 con mayoría de llamadas a celulares y a Brasil.
En otra oportunidad el gasto a cargo del Ministerio del Interior fue de casi U$S 700 incluyendo decenas de contactos con España, Dinamarca, Argentina y para un sorteo de aquella época (el Juego de la Cédula).
Borrelli reconoció que cuando era Subsecretario, tenía cuatro teléfonos (un celular para el trabajo, otro para uso familiar y dos líneas en su casa); trabajaba de lunes a viernes en Montevideo pero las llamadas casi nunca se hicieron el fin de semana (cuando debería estar en Salto) sino en momentos en que estaba en la capital.