Promovido por el Centro Histórico y Geográfico de Soriano, integrantes del grupo Re-Viven que homenajea a los uruguayos que cayeron en Los Andes y a quienes aún viven, estuvieron en Mercedes contando las experiencias que año a año agrupan a diferentes personas para llegar hasta la cruz que recuerda donde cayó el avión uruguayo.
Estuvieron presentes el Mayor Hugo Igenes, mercedario que integró la Fuerza Aérea Uruguaya en esa época, el Dr. Diego Blanco, el Dr. Charly Marino, Gerardo Cardozo y Ana Nuez, que el pasado febrero integró uno de los grupos que a caballo durante cuatro jornadas, recorrieron varios kilómetros para llegar hasta el lugar donde todos afirman, se siente a Dios.
El salón del Centro Histórico estuvo colmado de público que siguió atentamente todas las explicaciones e historias que fueron acompañadas por fotografías, concluyendo con infinidad de preguntas sobre esta historia que desde el año 72 ha cautivado al mundo.
Cardozo explicó que el grupo Re-Viven surge en el año 2001 donde todos comienzan a conocerse a través de internet y a partir de allí se realiza anualmente una travesía a caballo hasta el valle de las lágrimas donde está la cruz que recuerda “el milagro de Los Andes”.
El Mayor Hugo Igenes, mercedario que se encuentra radicado en Argentina, recordó que la Fuerza Aérea Uruguaya había adquirido el avión que luego se siniestró en la cordillera, poco tiempo antes de ocurrido el hecho y que realmente era un orgullo volar en el mismo. Afirmó que la máquina respondió cuando ocurrió el accidente, pero no así el hombre, porque fue un error humano lo que provocó que la delegación de rugby quedara sepultada en la cordillera.
Dijo también que todo esto dio comienzo a una epopeya donde se vio la calidad de esos chicos uruguayos que lucharon para salir porque a los diez días el mundo había abandonado su búsqueda. Hoy -agregó Igenes- el lugar del accidente es considerado un santuario.
En febrero del presente año la mercedaria Ana Nuez realizó la travesía a caballo y ayer presentó fotografías y el relato que acercó a todos los presentes a la realidad que se vive en la inmensidad de la cordillera.
Explicó que la historia la conoció desde niña en el campo, desde su Palmitas natal, y en Tacuarembó tuvo el placer de participar en una de las travesías junto al arriero Catalán. Años después toma contacto con el grupo “Re-Viven” y este año tras varios intentos, concreta realizar el recorrido junto a su sobrina Laura, por lo que llegaron hacia la localidad chilena de Malargüe desde donde parten todos los años las delegaciones que van hacia el lugar donde cayó el avión.
Señaló que esta localidad está ubicada a unos 190 kilómetros de San Rafael y tiene una calle que se denomina “Milagro de Los Andes”, nombre que fue promovido por el baqueano Juan Olloa que acompaña todos los años a los diferentes grupos que realizan el ascenso.
Durante dos jornadas se recorren 11 kilómetros a caballo partiendo desde el campamento Soler, hasta arribar al primer descanso que es el campamento de Barroso y al día siguiente se llega a la cruz, completando una altura de 3.640 metros.
Hizo mención a algunas recomendaciones que se deben tener en cuenta para no sufrir inconvenientes, se debe beber mucha agua, comer poco, llevar abrigo, porque en la noche la temperatura es en algunos casos hasta menos 2 grados. Afirmó que fueron cinco días maravillosos con un grupo integrado por 12 personas donde no se tiene internet, no se usa celular y cada amanecer y atardecer son sorprendentes. Dijo que es un viaje muy recomendable y no es necesario saber andar a caballo, ya que los propios animales conocen perfectamente el camino.
El Dr. Charly Marino es un argentino que desde muy niño a través de su padre comenzó a tomar contacto con esta historia, luego inició una búsqueda de toda la información posible sobre el accidente y los diferentes hechos que fue conociendo marcaron su reconocimiento por quienes tuvieron que vivir esa historia.
Ha realizado tres cabalgatas, dijo que el tema le atrapa cada vez más y afirmó que “llegar a la cruz cada año es espectacular, porque es el lugar donde vive Dios. Allí hay una fuerza sobrenatural, el Valle de las Lágrimas es un lugar increíble y quien lo vive personalmente, siente la fuerza de ese espacio”.
Expuso diferentes fotos de los años que ha participado, mostrando cómo la mano del hombre ha ido desgastando el lugar y hoy donde en otros años se vía nieve, esta ya no se aprecia y sí aparece la erosión. Manifestó que en el viaje de este año aparecieron partes que en otras épocas estaban ocultas, como por ejemplo el tren de aterrizaje de la trompa, botellas, parte de los asientos y ropa.
Indicó que este lugar en la cordillera es un “centro de veneración y de peregrinación donde llega gente de todo el mundo. Esas tierras fueron adquiridas por un príncipe malayo que hoy cobra un canon para ingresar, pero mantiene el lugar en las mejores condiciones”.
Gerardo Cardozo es el uruguayo que realizó en el año 2015 la travesía a pie de la misma forma que lo hiciera Parrado y Canesa.
Enumeró las peripecias, señalando que demoraron cinco días en completar el recorrido, mostrando a través de videos las dificultades que presenta el camino, máxime con la importante cantidad de nieve que había en ese momento.
Cardozo afirmó que realizó este cruce en homenaje a Parrado y Canesa que decidieron vivir y realmente luego de hacerlo con todos los equipos y la logística, no se explica cómo esos dos jóvenes jugadores de rugby lograron la hazaña de llegar hasta la altura que les permitió ver más allá de la montaña y saber que estaban en el lugar correcto. El, al igual que otros de los participantes, integra el grupo “Re-Viven” y ahora sigue realizando al recorrido a caballo porque entiende que “es una forma de revivir y recordar a quienes quedaron en la cordillera y a quienes hoy están aún junto a nosotros”.