En la búsqueda por brindarles a sus alumnos la misma posibilidad para el aprendizaje del ballet, Carolina Capdevielle continúa especializándose y acercando a su escuela docentes que aportan a través de talleres, nuevas propuestas.
Carolina, que está vinculada a la danza desde hace más de 30 años, comenzó sus estudios en Mercedes junto a Amandita Quijano y Martha Casse, continuando el perfeccionamiento en Montevideo con Marina Korolkova, María Inés Camou e Ibis Longo, viajando a México y Estados Unidos en la búsqueda de incrementar sus técnicas en este arte.
Desde el año 2014 su escuela fue seleccionada para la formación en la metodología del ABT, Método de enseñanza que se utiliza en la Escuela Nacional de Danzas y en la Escuela de American Ballet de Nueva York .
El mismo consiste en realizar un trabajo personalizado con los alumnos porque no todos quienes asisten al ballet quieren ser bailarines profesionales, mientras que sí todos merecen la misma posibilidad de aprendizaje.
Señaló que Julio Bocca impuso que la Escuela Nacional de Danzas y las escuelas del interior trabajaran el mismo programa de enseñanza y de esa manera fortalecer en un futuro el Ballet del Sodre.
El Programa del American Ballet, está creado a partir de los 3 años de edad en adelante, pero lo importante es el método de progresiones en los movimientos para que el alumno aprenda de manera ágil y correcta la técnica del ballet clásico.
Una Apuesta Para Toda la Vida
La profesora dijo que la danza permite formar al alumno en diferentes aspectos. Por eso los padres optan para que sus hijos aprendan a bailar en base al respeto por la salud corporal. “Esto lo digo basado en mis años de experiencia de estudio y de dedicación exclusiva al ballet. Uno de los cometidos es que la disciplina y la responsabilidad que se inculca en el salón les sirva para toda la vida; la puntualidad, la prolijidad, la cortesía, los buenos modos, el compañerismo, la femineidad de las chicas y lo cordial y galante en los varones, como así también lo calmado y respetuosos, hacia los compañeros y el maestro, todas son conductas que son primordiales para un bailarín”.
Sobre los cambios del ballet en los últimos 30 años explicó que “los cambios son permanentes, los conocimientos de la técnica del ballet siempre se renuevan, están en constante cambio y evolución, y pedagógicamente soy una docente más calma y reflexiva que desarrolló la forma de enseñar y de llegar al alumno para sacar su mejor provecho”.
Sobre el aprendizaje agregó que “los niños pequeños aprenden jugando, lo que no significa que vengan a mis clases a jugar y malgastar el tiempo; y cuando van avanzando hacia los grupos superiores obviamente como en la vida, la exigencia aumenta, las responsabilidades también, pero nunca se pierde la alegría de bailar y de sentir la libertad que se experimenta en el salón. Yo les digo a mis alumnos que el salón es una burbuja, luego que pasaron la puerta lo importante es la clase, lo demás queda afuera, ahí sólo se puede resolver lo del ballet. Es una forma muy saludable de vivir el momento y la libertad de bailar. Conectando el cuerpo y la mente, logrando que el movimiento que genera la energia de sentirse conectado con ellos mismos. Hoy en día que uno vive conectado al celular tener la libertad de encontrarse con uno mismo es maravilloso”.
Confirmó que este año continuará su trabajo en conjunto con la Escuela Nacional de Danzas, agregando que “creo ser la única escuela del Uruguay que hasta ahora trabaja de esta manera. La concurrencia durante el año de Sofía Bas, docente de la escuela y además los exámenes finales a cargo de dos docentes de la escuela”.
Adelantó que en abril darán inicio las clases de Danza Recreativa y expresión corporal, un lugar para que los niños puedan expresarse, desarrollar su coordinación y sentido rítmico viviendo la música para su edad. Será una clase semanal hasta noviembre.